Crítica de 'El glorioso caos de la vida' (2020)

Imagen El glorioso caos de la vida


El buen hacer de su reparto salva una cinta lastrada por un segundo tramo que busca remover sin elegancia los sentimientos del espectador.


Milla (Eliza Scanlen) es una adolescente gravemente enferma que se enamora locamente de Moses (Toby Wallace), aunque eso se convierte en la peor pesadilla para sus padres. Sin embargo, poco a poco ella descubre lo que significa realmente el amor, y lo que podría haber sido un desastre para la familia, pronto les permite disfrutar del glorioso caos que representa la vida.

Presentada en el Festival Internacional de Cine de Venecia del año pasado, la cinta supone el debut en el largometraje de la cineasta australiana Shannon Murphy, que hasta ahora había dirigido varios cortos y algunas series de televisión en tierras 'aussies'. La directora se apoya en un guion basado en la obra teatral de Rita Kalnejais para realizar un ejercicio de irreverencia ante la dolorosa desgracia que se cierne sobre los personajes. Así, asistimos a una primera mitad salpicada por el delicioso caos que genera la decisión de empezar a vivir sabiendo que ya no queda nada que perder, aunque esto suponga producir un ciclón que arrase con toda normalidad hogareña. 

Imagen El glorioso caos de la vida

El personaje de la prometedora Eliza Scanlen (Mujercitas, Heridas abiertas) decide dejar de pensar en su mortal enfermedad para empezar a sentirse más viva que nunca. Una decisión que derrumba por completo la ya desestabilizada integridad de sus padres, a los que no les queda más remedio que ver como su hija es influenciada por un camello mayor de edad y de dudosas intenciones interpretado por notable Toby Wallace (Regreso a la isla de Nim). De esta manera, los personajes se ven envueltos en situaciones en las cuales, un humor que no acaba de cuajar, se da la mano con el trasfondo dramático de cada uno de ellos. Es una suerte que el buen hacer del reparto consiga que la cinta se sostenga con algo de dignidad.

El gran problema de 'El glorioso caos de la vida' llega con su segunda mitad. Si en la primera asistíamos a una interpretación personal de la directora acerca de los lugares comunes en la adolescencia y la rebeldía causadas por el dolor, en el último tramo todo se viene abajo con una terrible inclinación hacia el telefilme dramático de estructura básica y lágrima fácil. Una pena que, con sus prometedoras formas iniciales, la película acabe por sobreexplotar la desgracia con unos minutos finales que se recrean en su propia previsibilidad e insistencia a la hora de remover sin elegancia los sentimientos del espectador.

Puntuación: 6/10


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