Crítica de 'Pullman' (2020)



Tiene el poder de evocar algunas de las mejores sensaciones de la infancia mientras muestra la otra realidad de las zonas turísticas.


Dos niños, Daren (Keba Diedhou) y Nadia (Alba Bonnin Østrem), viven en los apartamentos Pullman (Palma de Mallorca). Son vecinos pero no se hablan, ya que ambos son de culturas muy diferentes -Daren es miembro de una familia de inmigrantes africanos, y Nadia de una de Europa del Este-. Pero en el primer día de vacaciones de verano sus caminos se cruzarán, y los dos vivirán una aventura de iniciación a través de la trastienda del paraíso.

El cineasta mallorquín Toni Bestard (El perfecto desconocido, I Am Your Father), nominado tres veces al Premio Goya, realizó en 2002 un cortometraje llamado 'El viaje', en el que se retrata un momento en la vida de dos niños del extrarradio madrileño. Dicho corto, sirve como origen para esta historia de iniciación y aprendizaje que cambia la capital por la Mallorca más turística y que, a través de los ojos de dos jóvenes inmigrantes muy distintos entre sí, nos propone un viaje sencillo y honesto hacia la madurez, a la vez que asistimos a varias situaciones cotidianas que invitan a una reflexión en relación con la sociedad actual.


Bestard, también encargado del libreto junto a Arturo Ruiz (El destierro, La carga), logra captar la esencia de la infancia a través de dos jovencísimos debutantes. Keba Diedhou interpreta con naturalidad al niño de familia africana y musulmana que se encuentra en pleno Ramadán. Por su parte, Alba Bonnin Østrem da vida a la niña de Europa del Este. Aquí hay actriz. Alba muestra un alto grado de expresividad en cada escena y es capaz de decirlo todo con un solo gesto o mirada -la secuencia del payaso es una clara prueba de ello-. Además, Armando Buika (Apocalipsis Voodoo) y Monika Kowalska (La rusa, La puerta abierta) destacan en sus papeles de padre y madre.

'Pullman' tiene el poder de evocar algunas de las mejores sensaciones de la infancia. Ese momento en el que empezaban las vacaciones de verano y, nuestro primer instinto, era aventurarnos a explorar cualquier rincón. La sensación de adentrarnos en parcelas o huertas sin preocuparnos por basura, bichos o gérmenes. La inocencia de creer saber todo acerca de lo que nos rodea, y si no lo sabíamos, utilizábamos nuestra lógica llena de imaginación en beneficio propio. Además, la cinta nos muestra la otra realidad de las zonas turísticas, donde el lujo convive con la violencia y la marginalidad: prostitución, pederastas, explotación laboral, drogas, asesinatos...todo bajo la perspectiva de dos niños curiosos e inocentes, en los que es imposible no verse reflejados. Un film que en apenas setenta minutos, conseguirá hacerte creer que vuelves a tener doce años.

Puntuación: 8/10


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