Crítica de 'Dolor y gloria' (2019)

Crítica Dolor y gloria


Un poema dedicado a la creación y al creador. Una delicia visual que retrata con delicadeza los tiempos difíciles de un artista en decadencia.


Asistimos a las penas y glorias de Salvador Mallo (Antonio Banderas), un cineasta en horas bajas que no trabaja desde hace tiempo y se queja de padecer un sinfín de dolencias, tanto físicas como del alma. Los recuerdos de su infancia, su primer amor y su dificultad para seguir progresando en la vida lo empujan hacia la decadencia y la desdicha, encontrando consuelo solamente en la escritura.

El cineasta castellano-manchego Pedro Almodóvar (Los amantes pasajeros, Julieta) nos ofrece un ejercicio -aunque públicamente comente lo contrario- de autobiografía con toques de autoficción. Es inevitable que, al sumergirnos en dicha ficción, comencemos a comparar la vida de ambos sujetos y encontremos claros símiles que apuntan a la realidad del director. Almodóvar demuestra que después de veintiún largometrajes ha dominado con claridad las artimañas y entresijos del lenguaje cinematográfico creando, junto a su director de fotografía José Luis Alcaine (La reina de España, Todos lo saben), una delicia visual y estética en cada plano.

Crítica Dolor y gloria

Recientemente, Antonio Banderas (Como la vida misma, Dinero sucio) ha sido nominado como mejor actor en una película de drama en la 77ª Edición de los Globos de Oro y no es para menos. Su interpretación es probablemente la más completa de su vida. No hay ni rastro de aquellos personajes como 'El Mariachi' o 'El Zorro', ni de esos avatares de acción que deambulan por películas de escasa calidad en los últimos años. Esta es la demostración de que el actor de Málaga puede realizar cualquier gran papel que se le ofrezca y estoy seguro de que a partir de aquí su carrera volverá a despegar por segunda o tercera vez.

'Dolor y gloria' es para Almodóvar lo que para Federico Fellini fue '8½' (1963). Un autorretrato lleno de verdad y a su vez bañado en ficción. Nominada a mejor película extranjera en la 77ª Edición de los Globos de Oro, el interés del film recae en su preciosista imagen y la actuación de su protagonista. Al fin y al cabo, es un poema sobre la creación y el creador. Un retrato de la obsesión de un artista y la ardua dificultad que entraña el separar su obra de la realidad, cayendo en el interminable vacío que deja la incapacidad de continuar creando y que desemboca en una sensación de depresión e inutilidad de la que es muy complicado huir y avanzar.

Puntuación: 8/10


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