Crítica de 'Vivir (Ikiru)' (1952)



La crítica social y política se unen en esta obra maestra absoluta del maestro Kurosawa, cuya premisa resulta muy actual. Tanto, que nos da una dolorosa lección sobre lo poco que realmente hemos avanzado.


Kanji Watanabe (Takashi Shimura) es un viejo funcionario que pasa su tiempo sumido en la más gris de las rutinas, aferrándose a su empleo y contagiado por la desidia del sistema. Un día, le diagnostican un cáncer de estómago incurable y toma una profunda consciencia de su vacío existencial. Cuando se da cuenta de que sus días están llegando a su fin, surge en él la necesidad desesperada de dar algo de sentido a su vida, intentando realizar todo aquello que hacía en su juventud y también cambiando de actitud respecto a los demás.

Akira Kurosawa (Yojimbo, El infierno del odio) es sin lugar a dudas uno de los mejores cineastas de la historia y cuenta en su currículo con una decena de obras maestras. Esta es una de ellas. El maestro nipón no solo refleja con todo detalle el conflicto emocional en el que está sumido el protagonista, sino que hace una crítica aplastante contra el sistema político que gobernaba Japón en aquel momento. Un gobierno pasivo al que no le importa la crisis social y económica y que además, ayuda muy poco a aquellos que menos tienen. Algo que a pesar de que han pasado casi setenta años, sigue ocurriendo hoy en día y que nos toca más de cerca de lo que desearíamos.


La cinta está dividida en dos partes en las que Kurosawa juega con el tiempo a su antojo, cambiando entre pasado, presente y futuro de una forma magistral. Takashi Shimura (Los siete samuráis, Rashomon), su actor fetiche, realiza quizás la mejor interpretación de su carrera, el papel de su vida. Mr. Shimura crea un Kanji entrañable y simpático, pero también depresivo y atormentado. Su rostro refleja a la perfección el agitado mar de emociones al que se enfrenta el personaje en cada plano. Desde la diversión al arrepentimiento. Desde la alegría a la tristeza. Finalmente, el acto que efectúa en el desenlace del film provoca una escena entre políticos que pasará a la historia por el impotente surrealismo en sus diálogos que no dejará a nadie indiferente.

Con un ritmo exquisito, una bella cinematografía monocroma, un guion soberbio y unas interpretaciones magníficas, 'Vivir (Ikiru)' se ha posicionado por méritos propios como una de las mejores películas de la historia del séptimo arte. Su cocktail de humanidad y crítica social da lugar a una lección de vida en todas y cada una de sus escenas y, a pesar de su negativa premisa, la película emana una maravillosa dosis de humor y positivismo hacia una sociedad ignorada por sus elegidos, enseñándonos que aunque creamos que no podemos hacer nada para cambiar las cosas, un simple acto puede quebrar hasta el más duro de los corazones y agitar todo el sistema establecido.

Puntuación: 10/10

Esta obra cuenta con una estupenda edición en DVD y Blu-Ray de la mano de A Contracorriente Films.

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