Crítica de 'Luces de la ciudad' (1931)

© Todas las imágenes son cortesía de The Criterion Collection


Chaplin crea una película divertidísima y conmovedora. Una obra maestra y una de las mejores comedias románticas de la historia del cine.


Un vagabundo (Charles Chaplin) perseguido por la torpeza conoce a una pobre vendedora de flores ciega (Virginia Cherrill) y se enamora perdidamente de ella. Con el objetivo de ayudarla con su enfermedad decide buscarse la vida para conseguir dinero, encontrándose de lleno con una serie de pintorescas situaciones mientras se hace amigo incondicional de un excéntrico millonario borracho (Harry Myers) que solo lo reconoce en estado de embriaguez.

En una época en la que el uso de diálogos sonoros estaba en auge, Charles Chaplin (El gran dictador, Candilejas) seguía defendiendo con garras y dientes que el cine mudo todavía no había dicho su última palabra. Así lo demostró en esta y su siguiente película 'Tiempos Modernos' (1936), con las cuales reivindicó la magia que aún podía desprender un film silente erigiéndose así como una auténtica leyenda. Chaplin era un experto en la creación de situaciones no solo de comedia sino también dramáticas y profundamente conmovedoras. Esto, unido al movimiento con el que nutría a sus escenas, hacía que sus películas fueran una experiencia amena, llenas de amor y diversión.

© Todas las imágenes son cortesía de The Criterion Collection

Chaplin está inconmensurable y no es para menos, el papel que interpretó durante un largo periodo de su vida ya formaba parte de él. Su legendario alter ego resultaba tan natural que era difícil pensar que el cineasta británico fuera otro individuo detrás de las cámaras. Virginia Cherril (La huerfanita, Deliciosa) debutaba en el cine con esta película y, aunque el resultado final sea sobresaliente, Chaplin y ella tuvieron una relación complicada en el set debido a su inexperiencia y al perfeccionismo del director, llegando incluso a despedirla un tiempo. A pesar de esto, la química entre los dos personajes es palpable y eso demuestra la alta profesionalidad de los implicados.

No hay duda de que 'Luces de la ciudad' es una de las mejores comedias románticas de la historia. Las situaciones por las que pasa nuestro vagabundo de celuloide favorito son desternillantes y algunas escenas han pasado a ser materia de estudio en universidades de cine, ya no solo por su manejo del tiempo y la risa sino por su magistral dirección en todas y cada una de las formas. Una película que todo amante del humor debería de visionar porque, aunque Chaplin siempre abusaba del golpe y porrazo, es inevitable soltar unas cuántas carcajada al igual que también es imposible evitar emocionarse con ese plano final ya histórico que rezuma romanticismo e inocencia.

Puntuación: 9/10


Publicar un comentario

0 Comentarios