Crítica de 'Frozen II' (2019)



Secuela que intenta evolucionar en su madurez pero que adolece de falta de originalidad, peor banda sonora y varias incongruencias y agujeros de guión.



Una voz llama a Elsa (Idina Menzel) desde la distancia y solo ella puede escucharla. Es la misma voz de la historia que sus padres le contaron a ella y a su hermana Anna (Kristen Bell) cuando todavía eran pequeñas. Con la convicción de que la llamada podría revelar la verdad sobre su pasado y sus poderes, la reina y la princesa de Arendelle se embarcan, junto a sus inseparables amigos, en una aventura peligrosa y reveladora.

La sombra de 'Frozen' (2013) es enorme e intentar siquiera acercarse a ella parecía una misión suicida. Y en Disney han habido muchos casos de secuelas inmensamente inferiores que nadie había pedido, tantas que necesitaríamos varios artículos para poder profundizar en ellas. Esta segunda parte cuenta con un apartado audiovisual abrumador y es técnicamente lo mejor de la empresa de Mickey Mouse hasta la fecha, pero es lastrado por su trama simple y formulista. A pesar de ello, se pueden rescatar varias cosas positivas. Sus personajes siguen teniendo la chispa de la original, sobre todo Olaf, cuyo humor resulta bobalicón pero a la vez inusualmente inteligente, dejando momentos para el recuerdo.


En lo que respecta a la banda sonora y, aunque es notoriamente inferior a la de su antecesora, tanto Idina Menzel (Frozen, Encantada) y Kristen Bell (El gran desmadre, Hija de su padre) rayan a un nivel espectacular. Sobre todo la primera que, a pesar de que parecía haber dado todo de sí en 'Let It Go', demuestra que puede ir mucho más allá -y nunca mejor dicho, los que vean la película en versión doblada lo entenderán- en su voz con el tema principal de la secuela 'Into The Unkown'. El peor momento musical del film sin duda es para Jonathan Groff (Frozen, El francotirador) y su Kristoff, cuya canción parece una mala parodia de Elton John y está presentada como si de un vídeo de una balada cutre de los 80 se tratara, provocando una dolorosa vergüenza ajena.

La intención de 'Frozen II' no es otra que hacer caja aprovechando la mezcla entre los que ya han crecido desde los seis años que han pasado a partir del estreno de su predecesora y el cambio generacional que también la ha visionado copiosamente. La falta de originalidad y los agujeros de guion, junto a varias incongruencias que provocan un 'facepalm' en toda regla lastran una producción que se antoja mucho menos trascendental. Sin embargo, esto no impedirá que los más pequeños de la casa y los mayores que sean amantes de la original disfruten de un rato agradable de música y de uno de los mejores trabajos visuales de la fábrica de los sueños. Y Olaf. Gracias por Olaf.

Puntuación: 5,5/10


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