Crítica de 'Dr. Death' (2021) - Miniserie STARZPLAY

Imagen Dr. Death


Un implacable Joshua Jackson consigue estremecernos en esta entretenida y terrorífica miniserie.


El Dr. Christopher Duntsch (Joshua Jackson) es una estrella emergente en la comunidad médica de Dallas. Joven, carismático y claramente brillante, el Dr. Duntsch ha ido construyendo una floreciente carrera en la neurocirugía cuando de repente todo cambia. Los pacientes entran en su quirófano para complejas aunque rutinarias cirugías de espina dorsal saliendo definitivamente mutilados o muertos. A medida que las víctimas se acumulan, dos compañeros médicos, el neurocirujano Robert Henderson (Alec Baldwin) y el cirujano vascular Randall Kirby (Christian Slater), así como la fiscal de Dallas Michelle Shugart (AnnaSophia Robb), se proponen detenerlo.

STARZPLAY vuelve a la carga con el estreno de una nueva serie basada en unos escalofriantes hechos reales que sacudieron los cimientos de la medicina. Además, su lanzamiento coincide con una actualidad en la que muchos médicos han sido criticados por su dejadez ante aquellos casos no relacionados con el COVID-19. La ficción cubre dos frentes de la historia del neurocirujano sociópata Christopher Duntsch mientras va dando saltos aleatorios en el tiempo. Por un lado, conocemos la vida del ex doctor desde sus periplos universitarios -con un Joshua Jackson (Little Fires Everywhere) rejuvenecido digitalmente- hasta su llegada a la cima y su anunciada caída. Por el otro, asistimos a la investigación llevada a cabo por Henderson, Kirby y Shugart en su cruzada por la esquiva justicia.

Imagen Dr. Death

Cínico, obcecado, carismático y manipulador, Duntsch es un doctor de papel y palabras. Tiene todo lo fundamental memorizado, pero realmente no parece entender nada sobre los procedimientos ni las bases científicas de la medicina. Además, cuenta con una seguridad desmedida y un ego incalculable con los que se establece metas irrealistas y desagradables disfrazadas de motivaciones humanas. Para colmo, siempre cree tener la razón y no asume las responsabilidades de sus actos. Al contrario, lo primero que hace es culpar a los demás de sus fallos. Lo peor de todo es que es un carnicero confeso, ni más ni menos, porque cualquier dolencia es excusa suficiente para operar mutilando a sus pacientes con las drogas por bandera. Jackson se encuentra implacable, inquietante e irreconocible tras esa sobresaliente fachada que ha creado para su personaje y su presencia en pantalla resulta una amenaza constante.

A modo de evasión casi cómica entre tanto narcisismo y carnicería, vemos como los doctores Kirby y Henderson van dando tumbos por aquí y por allá en busca de pruebas y respuestas. Sin embargo, tan solo logran encontrar a un puñado de hipócritas disfrazados de soldados del sistema que hacen la vista gorda ante los horrores cometidos por Duntsch por meros intereses personales. Cualquiera sabe cuál de los dos enemigos es más peligroso, por eso, en muchas de estas secuencias, la serie no puede evitar recurrir al humor y al sarcasmo para aliviar tensiones, lo cual hace que esta subtrama resulte especialmente divertida gracias al carisma del Kirby de un inspirado Christian Slater (Superniños), además de a la siempre bienvenida intervención de un imperturbable Alec Baldwin (Pixie). Menos mal que Shugart, interpretada por una agradable AnnaSophia Robb (Lansky) merecedora de algunos minutos más, se cruza en sus caminos para ser la verdadera heroína de esta historia.

Imagen Dr. Death

Aunque puede que al principio cueste adaptarse a su aleatoria forma de narrar los eventos, la verdad es que 'Dr. Death' es una miniserie tan entretenida como terrorífica. La ficción, haciendo uso de esa tendencia cada vez más habitual de romantizar levemente a este tipo de protagonistas, juega con nuestra capacidad para empatizar con Duntsch. Tanto es así que, en un abrir y cerrar de ojos, podemos pasar de contemplar al doctor practicando su gráfica carnicería en quirófano a ver como se enfrenta a sus problemas personales más terrenales e identificables. Este enfoque continuo en su figura hace que la serie peque de mostrar muy poco sobre el verdadero dolor de los pacientes. Y es que su creador, Patrick Macmanus, no parece estar demasiado interesado en ellos y los utiliza a modo de cebo para el horror más que como recurso dramático y provocador.

Sin embargo, a su vez demuestra que hoy en día pueden seguir existiendo propuestas que no necesitan de fantasmas, sustos fáciles o sonidos estridentes para generar una buena atmósfera de terror. Sí, muy distinta y alejada de esa tensión constante y engañosa claro, pero del todo efectiva en especial para los espectadores más sensibles. Y si además te aterra acudir al médico, lo mejor es que ni te preocupes por ver la serie. De hecho, la verdad es que la industria de la medicina no sale precisamente reforzada de la ficción -ya quedó muy tocada en la vida real-, y todavía duelen más esos rótulos finales que anuncian miles de casos similares de los cuales se ha hecho la vista gorda, algo que inspira verdadero pavor. Si ya nos costaba un mundo decidirnos a entrar en un quirófano, después de ver esta miniserie lo más normal es que los evitemos a toda costa durante un largo periodo. Aun así, debemos confiar siempre en nuestro sistema de salud.

Puntuación: 7,5/10

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