Crítica de 'Hollywood' (2020) - Miniserie Netflix


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Ryan Murphy, Ian Brennan y Janet Mock crean su Hollywood ideal con una ambientación excelentemente digna de la época.




Un veterano de guerra llamado Jack Castello (David Corenswet) se muda a Hollywood con su mujer Henrietta (Maude Apatow) para demostrarle al mundo su valía siendo actor. Raymond Ainsley (Darren Criss) quiere ser un director de cine que rompa los límites de las películas haciéndolas como nunca antes y vive con su novia Camille Washington (Laura Harrier), una actriz a la cual sólo le ofrecen papeles secundarios por su color de piel. Archie Coleman (Jeremy Pope) es un aspirante a guionista que se enfrenta de igual manera al racismo de la época. Las vidas de estas personas se cruzan en un lugar lleno de historias cinematográficas pero también de xenofobia, machismo y favores sexuales.

Ryan Murphy (Glee, Scream Queens) llevaba tiempo con la idea de hacer algo esperanzador y optimista con el objetivo de celebrar los años cuarenta en Hollywood. Así que, junto a Darren Criss (Midway, Glee), decidió mezclar la historia que tenía en mente con una gasolinera a cuyos trabajadores se les pagaba para que mantuvieran relaciones sexuales con las celebridades que pasaban por allí. A partir de ahí, creó su mundo ideal en el cual estos empleados no serían repudiados por su trabajo y «las mujeres y los gais y la gente de color podrían prosperar».


Pese a que la gran mayoría de personajes sean ficticios y la serie se anunciara como una reinvención de la época, lo cierto es que se han tomado la libertad de incluir a gente que existió de verdad. Por ejemplo, el actor Rock Hudson, interpretado por Jake Picking (Goat, Top Gun: Maverick), o Hattie McDaniel, la primera actriz de color en ganar un Oscar representada por Queen Latifah (Hairspray, Algo pasa en Las Vegas). Esta mezcla, a todo aquel que no sepa mucho del cine clásico y vea 'Hollywood' para informarse un poco, le va a causar confusión al haber esa fusión entre realismo y ficción cuyo límite que los separa se va difuminando en cada episodio.

El vestuario y la ambientación resultan notablemente realistas, transportando al espectador hacia esos años cuarenta. Hasta el menor de los detalles embriaga la escena en una época de nostalgia, de lo cual se ha encargado el diseñador de producción Matthew Flood Ferguson (La batalla de los sexos, Hermosas criaturas). Estos excelentes decorados van correctamente acompañados de las prendas que visten a cada extra, secundario y principal, cuyo diseño ha sido posible gracias a Lou Eyrich y Sarah Evelyn (Glee, American Horror Story: Asylum).


La notable fotografía corre a cargo de Simon Dennis (Comando Kill, The Girl with All the Gifts) y se ve bastante bien cuidada en cada plano, incluso las escenas de la película rodada por algunos protagonistas parecen sacadas de un filme que de verdad existió. Acorde a cómo se anuncia, se muestra que solamente ese largometraje cambiará la industria del cine y hará que las personas no pertenecientes a ese mundillo comience a ver a la gente de color, las mujeres y los homosexuales con buenos ojos, lo cual resulta chocante ya que el racismo, el machismo y la homofobia no son ideas que la sociedad elimina de sus mentes con tan sólo un producto de entretenimiento, sino con bastantes años de lucha y educación. De hecho, son temas que por desgracia siguen vigentes a día de hoy.

Otros tema que levemente aparece pero no se le da más importancia de la que merece es el abuso sexual. Casi la mayoría de escenas con contenido erótico que se muestran son consentidas y por puro placer, mientras que de las que no lo son no se vuelven a hablar y hacen como si no hubiesen pasado. Incluso, si la industria del celuloide fuera tan ideal y todos estos asuntos desaparecieran y no sucedieran jamás en Hollywood, al final esas películas, cuya finalidad es cambiar la mentalidad de la sociedad, acabarían siendo vetadas en bastantes salas de cine o también despreciadas por el público.


El plantel de actores está lleno de talento, resultando todos bastante creíbles en sus roles. Sin embargo, hay varios dignos de destacar: Jim Parsons (Big Bang, Figuras ocultas) da vida al representante Henry Willson, el cual existió y cuyos rumores de su aprovechamiento sexual con clientes suyos se muestran en la serie. El actor deja por completo al conocido científico que lo catapultó a la fama y se entrega en su totalidad a este villano de la industria, quien acabó repudiado por su homosexualidad.

Otro actor con experiencia que así lo demuestra es el recién conocido David Corenswet (The Politician, Affairs of State), a quien vemos desde el primer capítulo aterrizando en la ciudad de los sueños para ser una estrella de cine. Teniendo en cuenta su corta trayectoria, interpreta muy bien al ficticio Jack Castello el cual está un poco basado en Marlon Brando, Montgomery Clift, y James Dean. Su química con Maude Apatow (Euphoria, Nación Salvaje), la esposa del aspirante a actor, es bastante palpable por ambas partes.


La competencia entre actores que hay dentro de la industria se deja entrever, pero no se da tanta profundidad como debería ya que es algo que sigue existiendo hoy día. No obstante, siempre es interesante saber más sobre ello teniendo en cuenta la época de la serie. Gracias a dos personajes ficticios, Claire Wood y Camille Washington, apreciamos un poco que el personaje de Samara Weaving (Guns Akimbo, Tres anuncios en las afueras) resulta ser el estereotipo de esa actriz que se cree mejor que los demás y hará lo que sea para estar en la cima; mientras que el papel de Laura Harrier (Spider-man: Homecoming, Infiltrado en el KKKlan) es el de una modesta y humilde chica que quiere cumplir su sueño sin tener que causar daño alguno.

Su banda sonora está plagada de canciones de la época sin ser versionadas, añadiendo más realismo aún. Repleta de melodías jazz y crooner, género cuyas raíces se encuentran en el bel canto de la ópera italiana y en los intérpretes vocales del primer tipo de música mencionado. Forman parte artistas tan conocidos como Glenn Miller, quien tuvo mayor venta de discos desde 1939 hasta 1942, Ella Fitzgerald, siendo uno de sus sobrenombres La reina del jazz por su gran influencia en el mismo, Coleman Hawkins, saxofonista que se mantuvo entre los subgéneros swing y bebop.


Dada la corta duración de la miniserie, no se explora en profundidad el terreno de la fama. Apenas se habla de la forma en la que afecta a aquellos que ya son veteranos en la materia y cómo lidian con ella los recién llegados a la industria. La historia deja la sensación de que nada cambia para mal una vez alguien empiece a ser famoso, aspecto que dista bastante de la realidad ya que supone un gran cambio pasar de ser un individuo anónimo a que todos te reconozcan al verte y quieran saberlo todo sobre ti.

La dificultad de entrar en el mundo de la interpretación es un asunto que se empieza a observar desde el primer episodio en una selección de extras, realizada de la misma manera que en aquel entonces. Se ve cómo algunos siempre tienen la suerte de ser elegidos, mientras que otros, por muchas veces que vayan a audicionar, acaban siendo rechazados. Sin embargo, algo que sucede hoy día y que muestra correctamente la serie es el hecho de tener más puertas abiertas mediante contactos. Gracias a conocer a determinadas personas, varios de los personajes van recorriendo su camino a su soñado puesto en la industria del cine.


No obstante, las conexiones en el mundillo no suelen ser lo único que importa cuando se quiere alcanzar una meta. Una raza diferente siempre ha sido motivo de peso a la hora de aceptar o rechazar a alguien sin importan en absoluto el talento y la dedicación. Un claro ejemplo es el que se muestra con Anna May Wong, quien protagonizó 'The Toll of the Sea', siendo ésta la primera vez que una asiática tenía un papel principal. Aún así, su etnia la hizo ser relegada a papeles secundarios muchas veces no acreditados. En la serie la vemos afectada por ello aferrándose al alcohol como solución de sus problemas.

Al igual que se es capaz de pasar del anonimato a la fama, también se puede realizar el mismo camino a la inversa. Todo aquel que decida alejarse de los focos o que tenga que hacerlo por un motivo de fuerza mayor durante un tiempo corre el riesgo de no ser recordado por la multitud, incluso si goza de una maravillosa trayectoria. La miniserie lo muestra con Vivien Leigh, interpretada por Katie McGuinness (Snowpiercer: Rompenieves, Raíces), alejada de las cámaras mientras sufre las consecuencias de su paso por la industria tras tacharla de "difícil" y "adicta al sexo" cuando en realidad tuvo depresión, bipolaridad y ataques de ansiedad. Sin embargo, ésto sólo se exhibe en dos episodios, ya que 'Hollywood' es, a fin de cuentas, una historia reescrita con un final feliz.

Puntuación: 5/10


Puedes visionar 'Hollywood' en  Netflix.



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