Todo sobre 'Historias para no dormir', la revisión de Prime Video de la mítica serie antológica de Chicho Ibáñez Serrador. Incluye minicríticas de los episodios

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Todo sobre 'Historias para no dormir', la revisión de Prime Video de la mítica serie antológica de Chicho Ibáñez Serrador. Incluye minicríticas de los episodios

Imagen Historias para no dormir

Prime Video estrena este viernes 5 de noviembre la antología 'Historias para dormir', una reinvención de la mítica serie de Chicho Ibáñez Serrador.

Más de cinco décadas atrás, el gran Narciso Ibáñez Serrador creó una serie de terror, misterio y ciencia ficción que se quedaría grabada en el imaginario de varias generaciones. A lo largo de tres temporadas que se emitieron en TVE entre los años 1966, 1967 y 1982, la ficción aterrorizó e hizo reflexionar a un país en constante cambio.


Ahora, algunos de los mayores talentos del audiovisual español se reúnen para reinterpretar algunas de las historias originales, adaptándolas a una sociedad y un mundo que muy poco tienen que ver con la época de Franco o los locos años 80. ¿Estarán Rodrigo Sorogoyen, Paco Plaza, Paula Ortiz, Rodrigo Cortés y compañía a la altura de las circunstancias?

No te pierdas a continuación toda la información sobre los cuatro episodios que conforman esta temporada, además de una minicrítica de cada uno de ellos:

Dani (David Verdaguer) es un tipo común de mediana edad que atraviesa un mal momento con su pareja (Vicky Luengo). En un intento de salvar su relación, toman una decisión que les obligará a replantear la esencia de su identidad como pareja.

El episodio está dirigido por Rodrigo Sorogoyen (Antidisturbios), que además coescribe el guion junto a Daniel Remón (El arte de volver). Protagonizan David Verdaguer, Vicky Luengo, Iria del Río, Laura de la Isla, Ruth Llopis, María Romanillos y Javier Laorden, entre otros.

Sorogoyen nos traslada a un futuro pandémico en cierto aspecto más cercano de lo que parece. En esta España de ciencia ficción en la que smart homes, mascarillas y distancia de seguridad están a la orden del día, la humanidad es cada vez más cobarde y artificial. Los humanos ahora pueden comprar clones para que estos vivan todas esas situaciones incómodas de las que siempre nos gustaría librarnos. De esta forma, el director aterroriza y desconcierta en su espeluznante retrato de esta sociedad distanciada que evita afrontar las dificultades de sus vidas. Y los problemas de pareja de los protagonistas solo son la superficie de este universo. Mucha calidad en la dirección y la puesta en escena, pese a que el guion genere algunas dudas y no resulte demasiado sorprendente. Eso sí, Vicky Luengo es un auténtico lujo para cualquier producción.



André (Miki Esparbé ), un pésimo actor a punto de perder su trabajo, establece una inquietante relación con su muñeco. El protagonista es además incapaz de declararse a Olga, la mujer de sus sueños (Adriana Torrebejano), y por consejo del director Chicho Ibáñez Serrador (Carlos Santos), comienza a trabajar con un misterioso muñeco de ventrílocuo que le ayuda a deshacerse de sus inseguridades y a tomar las riendas de su destino, desencadenando una serie de macabros sucesos que llevan al rodaje a un punto sin retorno.

El episodio está dirigido por Paco Plaza (La abuela), que además coescribe el guion junto a Beto Marini (La Unidad). Protagonizan Miki Esparbé, Adriana Torrebejano, Carlos Santos, Enrique Villén, Ismael Martínez y Maru Valdivielso, entre otros.

Aquí nos situamos en pleno rodaje de la película original, con un hilarante Carlos Santos interpretando al propio Chicho y un pobre Miki Esparbé sufriendo de principio a fin. Así es como Plaza reinventa la mítica historia del muñeco ventrílocuo de una manera divertida, sangrienta y desatada marca de la casa. Este Freddy, que sin duda se llevaría de lujo con el Chucky más fiestero, es una macabra y cachonda delicia que hará muchos amigos entre los aficionados al género. Plaza realiza un gran trabajo plasmando todo el humor políticamente incorrecto y las formas convencionales del audiovisual español de los 80. Para finalizar, un pequeño apunte sin ninguna importancia. El personaje de Esparbé, con su altura, su bigote y su conflicto principal, me ha recordado de forma inevitable a Lewis Fiander, protagonista de '¿Quién puede matar a un niño?'. Al igual que ocurre con este André, Chicho también estaba bastante inconforme con la interpretación de Fiander en el filme. Pero vamos, será una curiosa coincidencia o tan solo una locura mía.


Baldo (Dani Rovira) es un abatido y frustrado repartidor de comida casado felizmente con Ruth (Inma Cuesta). Un día cualquiera, sus pies se quedan incomprensiblemente atrapados en el asfalto. Sus esfuerzos para liberarse sólo logran que se hunda más entre la indiferencia de quienes pasan a su lado. Sus llamadas de auxilio son estériles y sólo reciben incredulidad o pasividad como respuesta, y Baldo, entre el asombro y la desesperación, sigue hundiéndose centímetro a centímetro.

El episodio está dirigido por Paula Ortiz (En casa) y escrito por Manuel Jabois y Rodrigo Cortés (Luces rojas). Protagonizan Dani Rovira, Inma Cuesta, Fran Cantos, Celia Freijeiro y Gala Bichir, entre otros.

Jabois y Cortés reinterpretan esta mítica historia para traerla a la actualidad de los repartidores, las redes sociales y la sed de morbo. Su guion llega a ser demasiado surrealista, incluso puede pecar de oportunista en ocasiones. Y es que no descoloca solo que el protagonista saque un poco de quicio por su pasividad y su falta de luces, sino también que hasta las fuerzas del orden y los bomberos actúen con tanta ineptitud. Por no hablar de los estereotipos andantes que son casi todos los personajes que desfilan por la pantalla. Menos mal que Ortiz sabe sacar provecho de todas las situaciones que plantea. En lo personal, soy de los que prefieren pensar que en realidad la gente no es tan pasiva, egoísta e inútil. Eso sí, es curioso como a Dani Rovira muchos no se lo toman en serio como actor y resulta ser la cara principal de este episodio. De hecho, a Rovira le falta dar algo más de sí mismo sobre todo en el desenlace, pero está mucho mejor que otras veces. Por su parte, Inma Cuesta cumple con creces pese a estar desaprovechada, como ocurre con una buena cantidad de los personajes femeninos de la serie.


Tres personajes poco edificantes están dispuestos a traicionarse entre sí en cuanto su interés personal así lo aconseje.

El episodio está escrito y dirigida por Rodrigo Cortés (Blackwood). Protagonizan Eduard Fernández, Nathalie Poza y Raúl Arévalo.

En este episodio de Rodrigo Cortés nos encontramos con un relato de suspense, chistes malos y personajes que reflejan la avaricia amoral de la sociedad actual. Cortés hace uso de una cámara hiperactiva que fluctúa entre travellings, vibraciones y zooms a mansalva que no evitan el absurdo de algunas situaciones. El argumento tampoco tiene mucho sentido, pero esta es precisamente una de esas historias que no hay que tomarse muy en serio. Al fin y al cabo, todo aquí es una broma macabra con algo de gracia dentro de un thriller que se siente demasiado apartado del resto de episodios. Al menos, Eduard Fernández, Nathalie Poza y Raúl Arévalo están estupendos. En especial Fernández, que se le ve disfrutando con su despreciable personaje.

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