Crítica de 'Cenicienta' (2021) - Película Prime Video

Imagen Cenicienta Prime Video


Un frustrante ejercicio de conformismo que fluctúa entre lo moderno y lo desfasado sin dar un verdadero puñetazo sobre la mesa.


Cenicienta (Camila Cabello) es una joven ambiciosa cuyos sueños son más grandes de lo que el mundo le permite, pero será capaz de perseverar y conseguir sus objetivos con la ayuda de su Fab G (Billy Porter).

Otra versión más del archiconocido cuento de la Cenicienta se estrena en Prime Video este viernes. Sí, ya sabemos de sobra que la fábula ha sido versionada una gran cantidad de veces a lo largo de la historia del cine, y puede que esta sea una revisión necesaria gracias a su actualización en un contexto feminista y racial, pero algunas decisiones relacionadas con su ejecución resultan cuanto menos cuestionables. Para empezar, nos encontramos ante un musical jukebox, por lo que su banda sonora mezcla muy pocas composiciones originales con un buen puñado de canciones populares. Una decisión que ya de por sí resta interés en a la película, pues este perezoso coctel de sonidos se antoja innecesario y poco atractivo. De hecho, no sé hasta que punto las nuevas generaciones a las que principalmente está dirigida la cinta identificarán los temas más clásicos, pero aunque algunos de ellos se encuentran un tanto profanados, aquí hay oportunidad de karaoke para todos. Eso sí, el nivel de las voces es una montaña rusa y hay armonías vocales que no están del todo pulidas.

Imagen Cenicienta Prime Video

Otra decisión cuestionable a priori es la de colocar a Camila Cabello como protagonista, una cantante muy popular y con una gran legión de fans a sus espaldas pero que, en realidad, no ha actuado antes ni en cine ni teatro... y no se nota. Es obvio que esta estrategia se ha utilizado para poder generar interés por la película basándose en un nicho en concreto. Sin embargo, esta es probablemente la mejor elección aquí, pues la encantadora interpretación de Cabello es de lo más destacable. No tanto la de su compañero Nicholas Galitzine (Jóvenes y brujas), con el que ni siquiera comparte una buena química. Por otro lado, Idina Menzel (Frozen II) es como una rosa en un jardín de malas hierbas y Billy Porter (Pose) aporta ese toque de carisma -de la cual carece el resto de personajes- necesario para animar el filme en su mitad, pero su aparición es fugaz y a partir de ahí la cinta se enfrenta a una caída en picado ralentizada solo por algún momento musical tan bombástico que resulta interesante. De todas formas, incluso el uso de algunas canciones no tiene ningún sentido aquí.

Muy cuestionable sí que es el desastroso humor. Por ejemplo, después de que los tres ratones sean convertidos en seres humanos, de las primeras acciones que se le ocurren a uno de ellos es hacer un chiste acerca de la forma en la que acaba de orinar. Ese es el nivel. Además, aunque sí que cambia las tornas en muchos sentidos, este nefasto guion ni resulta tan transgresor ni dice tanto como se prometía. Para colmo, todo continúa pendiendo del mismo hilo de la superficialidad de siempre: puedes empoderarte y comerte el mundo, por supuesto, pero parece que solo puedes ser amada si eres guapa y sales con otra persona igual de guapa que tú. Por muchas vueltas que le quieran dar, al final Amazon y la directora y guionista Kay Cannon (#SexPact) tampoco se atreven a ir un paso más allá y no se arriesgan demasiado en la ejecución de su mensaje, resultando en un frustrante ejercicio de conformismo que fluctúa entre lo moderno y lo desfasado sin dar un verdadero puñetazo sobre la mesa.

Puntuación: 4/10

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