Crítica de 'Vivo' (2021) - Película Netflix

Imagen Vivo


Aunque lastrada por sus numerosos problemas, la película es un entretenimiento válido para los peques de la casa.


Un inimitable kinkajú -un 'oso de la miel'- llamado Vivo se pasa la vida tocando en una plaza de La Habana con su dueño Andrés. Puede que no hablen el mismo idioma, pero, gracias a su mutuo amor por la música, son el dúo ideal. Andrés recibe una carta de la famosa cantante Marta Sandoval, su excompañera, en la que le invita a su concierto de despedida con la esperanza de reconectar con él. Pero poco después se produce una tragedia y será Vivo quien deba entregarle a ella el mensaje que Andrés no pudo darle: una carta de amor, escrita hace mucho tiempo, en forma de canción. Sin embargo, si quiere conseguir su objetivo, Vivo necesitará la ayuda de Gabi, una adolescente muy despabilada que marcha al son de su propio y peculiar ritmo.

Este viernes, Netflix estrena la primera película animada musical de Sony Pictures Animation que llega en un más que evidente intento por tener su propia 'Coco'. Dirigida por Kirk DeMicco (Los Croods), la cinta nos propone un accidentado viaje lleno de música que empieza en la ciudad de La Habana, un interesante escenario algo desaprovechado y romantizado consciente de que esta es un filme infantil, así que no esperemos un fiel retrato de la realidad del país. De esta forma, un oscuro giro tempranero es el catalizador de una aventura que comienza con fuerza y encanto y va desinflándose poco a poco a medida que avanza.

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A priori, uno de los mayores reclamos de la película son las canciones originales de Lin-Manuel Miranda. Estas mezclan ritmos tradicionales cubanos con sonidos caribeños y exceso de electrónica y hip hop -varias recuerdan a 'Hamilton' de forma inevitable-, algo que puede funcionar peor o mejor según la secuencia y la tolerancia musical del espectador. Para un servidor resultan más bien decepcionantes, pues no habría estado mal que los temas se centraran exclusivamente en la música cubana y que no fueran dando tumbos entre géneros tan dispares -esto 'Coco' sí que lo hacía a la perfección-. Al menos, tanto Vivo como Gabi son dos protagonistas que con su carisma logran maquillar un poco este aspecto.

Pero 'Vivo' también tiene otros problemas, porque los personajes villanos parecen creados solo para rellenar y las situaciones en las que estos participan se sienten algo más forzadas de lo normal. Esto, unido a su humor tontín y un guion que acaba cayendo en la fórmula, lastran el resultado final de una película con muchísimo potencial. Por otro lado, visualmente la animación 3D raya a buen nivel, aunque no llega a brillar tanto como las últimas producciones de la competencia. No obstante, existen varias partes en las que una bella animación 2D entra en escena y es una pena que no se haya realizado toda la cinta con esta técnica. De todas formas, pase o no a la historia, el filme es un entretenimiento válido para los peques de la casa y algunos adultos también podrán disfrutarla sin preocupaciones.

Puntuación: 6,5/10

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