Crítica de 'La calle del terror - Parte 3: 1666' (2021) - Película Netflix

Imagen La calle del terror - Parte 3: 1666


Una conclusión cuya primera mitad compensa con creces el descarrilamiento que sufre durante casi toda su segunda hora.


Los orígenes de la maldición de Sarah Fier se revelan finalmente mientras la historia cierra el círculo en una noche que cambia la vida de los habitantes de Shadyside para siempre.

Hoy llega a Netflix la esperada conclusión de su trilogía original 'La calle del terror'. Esta vez, podría considerarse que la película dirigida por Leigh Janiak está dividida en dos partes totalmente diferentes entre sí. Y es que resulta que la historia no era como nos la habían contado hasta ahora. Lógico porque, de lo contrario, la primera mitad de esta tercera entrega a caballo entre 'La bruja', el noveno episodio de 'Them' y cualquier producción con Salem en su título no tendría mucha gracia. Pero si bien en esta ocasión nos situamos en el año 1666, en la segunda parte volvemos a viajar a 1994, algo igual de obvio porque la trama de Deena, Sam y compañía había quedado abierta por completo. Otra cosa es que logre aguantar el tipo y el equilibrio entre ambas mitades, algo que consigue de manera un tanto regular debido al cambio tan radical de ambientes, formas y objetivos.

Imagen La calle del terror - Parte 3: 1666

Aunque ya lo supiéramos por culpa de los adelantos, no deja de ser curioso que la película utilice durante su primera mitad  el mismo reparto que sus predecesoras. Sea por falta de presupuesto o con la única intención de que el espectador se sienta más identificado con lo que ve, esta resulta una decisión un tanto vaga pero que al fin y al cabo funciona. De esta forma, después de que los adolescentes asistan a un botellón a lo siglo XVII, el mal inunda cada rincón de la aldea y la mente de sus habitantes -la ignorancia ya se los comía de arriba a abajo- para desatar el caos absoluto. La Deena de Kiana Madeira (Cleptómanas) se confirma como la absoluta protagonista, pues es el foco principal de todos los eventos que ocurren en la cinta a lo largo de sus dos mitades. De resto, más allá de que el elenco se encuentra mejor que en las anteriores entregas, poco que añadir que no destripe algunas partes importantes.

Uno de los mayores problemas de 'La calle del terror - Parte 3: 1666' es que se hace más larga que que 1994 y 1978 debido al cambio tan brusco que sucede después de la hora de película. Aún así, hay aspectos en la primera parte de la cinta que compensan con creces el descarrilamiento que sufre durante casi toda su segunda mitad. La ambientación, la fotografía y la banda sonora conforman ese grupo de elementos a destacar. El otro problema es que, a pesar de su desenfrenados y divertidos últimos 20 minutos, tanto las explicaciones como el previsible desenlace no lo tienen todo de su lado como para resultar convincentes y, al final, el filme deja con la sensación de que por detrás se ha quedado algún que otro agujero sin tapar -o que podría haberse tapado de otra manera-. Sin embargo, tampoco es que resulte nada descabellada la idea de una posible continuación, pero ya veremos. Por el momento, el resultado de la trilogía es entretenido, equilibrado y perfecto para maratones nocturnos.

Puntuación: 6,5/10

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