Crítica de 'Bienvenidos a Utmark' (2021) Temporada 1 - Serie HBO

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Utmark y sus habitantes consiguen por méritos propios colarse en la lista de los pueblos más memorables de la televisión.


Todo el mundo conoce a todo el mundo en este rincón apartado al norte del norte. Pero los elementos en Utmark son extraños y salvajes, y a los extranjeros no siempre les va bien. Cuando una nueva y optimista maestra se muda al pueblo, llega con la esperanza de empezar de nuevo, pero pronto se dará cuenta de que la única persona que se comporta de forma remotamente madura en este pueblo es una niña de 12 años.

Desde Noruega, el próximo domingo llega a HBO esta comedia dramática creada por Kim Fupz Aakeson (Que viene el lobo) y dirigida íntegramente por Dagur Kári (Corazón gigante). La serie nos traslada al lejano y ficticio pueblo noruego de Utmark, en el que sus bellos paisajes pantanosos son el escenario de las idas y venidas de sus pocos habitantes. Todas con sus personalidades, secretos, fantasías sexuales y otros problemas de todo tipo, muchas de estas personas continúan buscando su lugar en el mundo e intentando aceptarse a sí mismos... o mejorarse si fuera el caso. Así, con algo de 'Fargo' y unas pinceladas de 'Twin Peaks' -incluso la música recuerda a esta en ciertos momentos-, poco a poco vamos conociendo más sobre sus vidas y costumbres.

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Si bien la serie cuenta con una gran cantidad de personajes, la trama se centra principalmente en Kari (Kamilla Grønli Hartvig), una profesora con un misterioso pasado; Finn (Tobias Santelmann), un alcohólico con mala suerte y que además toma peores decisiones; Siri (Marie Blokhus), confusa en su percepción de lo que es ser una mujer libre y un tanto perdida emocionalmente; Marin (Alma Günther), hija de Finn y Siri, una niña de 12 años que cada vez que llama a una puerta se lleva una decepciónBilzi (Stig Henrik Hoff), un sami machista, racista y homófobo; y Willman (Nils Johnson), un policía tan inútil como corrupto y adicto al juego -aunque aquí todos los hombres lo son-.

Si unimos a todos ellos con un proxeneta fracasado y sus nuevas prostitutas albanesas, un enterrador de costumbres extrañas, un conductor de autobús escolar de actitud infantil, una mujer que cree estar poseída y a una sacerdotisa que odia lo que hace, nos queda un plantel de personajes cuanto menos variado y diverso. Pero esto no es todo ya que, además, la serie también habla de travestismo, homosexualidad y sobre las estrictas leyes noruegas contra la venta de alcohol, entre otras muchas cosas. De esta forma, tras terminar sus ocho episodios, nos podemos dar cuenta de que muy pocos temas sociales se quedan sin remover en este curioso viaje a un Utmark lleno de amor, corrupción, traiciones y muerte.

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Es precisamente esto lo que convierte a 'Bienvenidos a Utmark' en una propuesta tan humana, para lo bueno y para lo malo. Claro, tras unos pocos episodios es fácil darse cuenta de que la serie nos presenta una extensa cantidad de individuos con los que resulta difícil empatizar. No obstante, el alto nivel de las interpretaciones, unido a esa mezcla de sinceridad y cinismo con la que la ficción trata cada pequeño gran conflicto, nos hace concebir a todos estos personajes de una manera más cercana de lo que en principio podríamos esperar. Eso sí, hay ciertos aspectos con los que es prácticamente imposible hacer la vista gorda, como pueden ser las toneladas de animales que vemos ser asesinados por el orgullo del hombre. Desde luego no apto para sensibles -entre los que me incluyo-.

Además, sin duda resulta apasionante el hecho de poder introducirnos en esa forma de relacionarse diferente en varias formas a la nuestra, así como de conocer que hasta el país con la mejor calidad de vida del mundo sigue sufriendo muchos de los problemas sociales que afectan a los demás. Al menos, parece que es esto lo que los creadores quieren contarnos a base de humor negro y cero remordimientos, que Noruega no es ese País de las Maravillas que todos creemos. Asimismo, la serie también avanza con ese ritmo lento y contemplativo característico de las ficciones nórdicas. O lo odias o lo amas, difícil situarse en un término medio. Esto provoca que, en ocasiones, su progresión sea capaz tanto de hipnotizar como de resultar un pelín tediosa durante algunos pasajes. 

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Como estamos ante una serie coral, la trama principal se divide en varias subtramas que van entrelazándose poco a poco con inteligencia, mediante pequeños detalles, aunque es verdad que algunas se resuelven de forma precipitada o quedan completamente en el aire en vistas a una posible segunda temporada. Por otra parte, lo que primero salta a la vista es una fantástica fotografía que aprovecha todas las bondades del suelo noruego. Imposible no maravillarse ante la cantidad de paisajes impresionantes y como los habitantes de Utmark no solo son víctimas de sus propios actos, sino también de los eventos aleatorios provocados por la naturaleza que los rodea.

Dicho esto, la realidad es que ninguno de los personajes que encontramos en Utmark son excesivamente extraños, o al menos no tanto como el tono de la serie en ocasiones pretende hacernos creer, o quizá es que, en lo personal, he conocido a gente mucho peor por estos lares. No obstante, al final lo que importa es como podemos ser capaces de identificarnos y juzgar a cada uno de ellos, y esta es una profundidad esencial a la que habría sido muy fácil renunciar en favor de otros aspectos más superficiales. Sí, es una ficción que a algunos espectadores se les podría atragantar, pero con un poco de paciencia es capaz de sorprender dentro de su sencillez. Por ello, Utmark y sus habitantes consiguen por méritos propios colarse en la lista de los pueblos más memorables de la televisión.

'Bienvenidos a Utmark' ya está disponible en HBO.  

Puntuación: 8/10


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