Crítica de 'Los Irregulares' (2021) Temporada 1 - Serie Netflix

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Una mezcla de terror y aventuras de alma tan noventera como moderna que funciona a pesar de sus fallos.


Londres victoriano. Una banda callejera de adolescentes atribulados son manipulados por el siniestro doctor Watson (Royce Pierreson) y su misterioso socio, el esquivo Sherlock Holmes (Henry Lloyd-Hughes), para que resuelvan extraño crímenes por ellos. A medida que los casos van tomando un horrendo cariz sobrenatural y un poder oscuro se manifiesta en la ciudad, los Irregulares deberán aunar fuerzas para salvar no solo Londres, sino el mundo entero.

Los monstruos y lo sobrenatural llegan a Netflix con esta serie creada por Tom Bidwell (La colina de Watership), que como curioso añadido nos ofrece la centésima reinterpretación de los míticos personajes de Arthur Conan Doyle. En este Londres victoriano muy característico de la plataforma -y todo lo que ello conlleva-, Bidwell realiza una mezcla de géneros de alma tan noventera como moderna, entre la que podemos encontrar toques de terror, aventuras, misterio, crimen y fantasía. Además, el creador opta por usar el método del procedimental durante gran parte de la temporada, en la que en cada episodio se nos presenta a 'un villano -o monstruo- de la semana' al que atrapar

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No obstante, los protagonistas de esta historia no son ni Sherlock ni Watson. Aquí, se nos presenta a un grupo de adolescentes desolados liderados por Bea (Thaddea Graham) que, junto a Billy (Jojo Macari), Spike (Mckell David) y el recién llegado Leo (Harrison Osterfield), protegen a su hermana Jessie (Darci Shaw) de un poder que esta posee y todavía no han conseguido comprender. Desde luego, no estamos ante la pandilla más carismática de la ficción. De hecho, están muy muy lejos de ello. Pero, al menos, cada uno de ellos logra mantenerse gracias a un buen desarrollo de personajes, pese a que la serie funciona mucho mejor cuando están todos juntos en pantalla.

De esta forma, a veces ya por inercia o por necesidad de respuestas, todos acaban trabajando para un más que lúgubre Watson (Royce Pierreson). El famoso doctor, nos ofrece su faceta más pérfida y desquiciada mientras utiliza cualquier recurso a su alcance para lograr sus objetivos, aunque esto implique poner vidas en riesgo. Por otra parte, en esta ficción Sherlock (Henry Lloyd-Hughes) se encuentra muy lejos de ser ese detective legendario que todos conocemos. Más adicto e inservible de lo normal, esta acertada reinterpretación mezcla de Robert Downey Jr. y Benedict Cumberbatch ya no es capaz ni siquiera de distinguir la procedencia de un té. Por fortuna, no todo está perdido.


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'Los Irregulares' sorprende gratamente por la cantidad de momentos inquietantes y desagradables que nos deja. Bidwell se apoya en los códigos del terror y la aventura para dejarnos con una historia que bebe mucho de Stephen King y también, salvando las enormes distancias, tiene cosas de 'Buffy' maquilladas con la fórmula Netflix. Además, aunque cuenta con ciertos altibajos de ritmo, la ficción resulta entretenida en términos generales. Pero, si bien sus interpretaciones son correctas -con alguna que otra excepción-, es en el apartado técnico donde la serie destaca por encima de todo. Tanto la ambientación, como el vestuario y los efectos especiales alcanzan un nivel muy superior de lo que podría esperarse. Asimismo, la ficción no escatima en sustos previsibles, violencia y sangre, rozando incluso el exceso en secuencias concretas.

Sin embargo, el resultado se ve algo lastrado por algunas elecciones musicales y un guion en ocasiones un tanto escaso, sobre todo cuando la serie intenta hacer uso de un sentido del humor más sonrojante que gracioso. Además, un aspecto que sí queda en duda es la importancia real de utilizar la obra de Arthur Conan Doyle en esta historia. Puede que para algunos sea un decisión del todo justificable, pero también es posible que otros encuentren en esto un mero recurso para generar interés. No obstante, aquí la cuestión es que, aunque va de menos a más, la propuesta funciona y funcionaría igual si Sherlock y Watson se llamaran Paquito y Pepito. Al fin y al cabo, eso es lo esencial en cualquier producto de entretenimiento... y no es que sea algo fácil de conseguir, precisamente.

Puntuación: 6,5/10

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