Crítica de 'El rey de Zamunda' (2021) - Película Prime Video

Imagen El Rey de Zamunda


Se confirma como una secuela innecesaria, poco inspirada y mucho menos divertida.


Ambientada en el exuberante real país de Zamunda, el recién coronado Rey Akeem (Eddie Murphy) y su fiel confidente Semmi (Arsenio Hall) se embarcan en una nueva aventura que los lleva a recorrer el mundo, desde su gran nación africana hasta el distrito de Queens, Nueva York, donde empezó todo. A partir de ese momento, Akeem debe tomar una serie de decisiones difíciles con el objetivo de evitar que su reino caiga y asegurarse de tener un heredero al trono varón, tal y como indica la ley.

En apenas unas horas, Prime Video estrena la esperada secuela de 'El príncipe de Zamunda', la legendaria comedia protagonizada por Eddie Murphy (Mr. Church) y Arsenio Hall (Sandy Wexler) que triunfó en todo el mundo a finales de los 80. Dirigida por Craig Brewer (Yo soy Dolemite), esta nueva entrega llega con la esperanza de avivar la nostalgia entre los aficionados y, de paso, ganarse también a las nuevas generaciones. Esto puede apreciarse especialmente en un tramo a mitad de cinta, cuando se hace un repaso a la historia de la original a través de rápidos flashbacks. Por desgracia, más que acercarse a sus primeros aciertos, la película sigue las tendencias de los últimos fracasos de un Murphy deseoso por recuperar las riendas de su carrera. Por lo menos, aquí encontramos al actor algo más comedido y sin abusar de todas esas estridencias características de su peor etapa en el cine. Además, el humor propuesto por su predecesora no ha envejecido demasiado bien, lo que ha provocado que el filme pierda gran parte de esa esencia gamberra.

Imagen El Rey de Zamunda

Mediante un flashback que utiliza un horroroso CGI para rejuvenecer a los protagonistas, el libreto se saca de la manga el origen de un nuevo heredero al trono. Un varón destinado a salvar el país de una guerra inevitable con la nación vecina, para así poder perpetuar las tradiciones machistas y anticuadas de Zamunda. Interpretado por Jermaine Fowler (Cómo escapar de Búfalo), LaVelle es un joven sin objetivos claros en la vida y que se gana el pan día a día. Junto a su madre y su tío, revolucionan palacio con su estilo muy 'de Queens'. También tenemos a Wesley Snipes (El templo) haciendo un poco el ridículo y a las tres hijas de Akeem, con la mayor de ellas dándose de bruces contra las leyes patriarcales que su padre no ha cambiado. Sin embargo, este nuevo plantel de personajes carece del suficiente carisma y llega a causar indiferencia. Además, a excepción del de Murphy, los originales cuentan con mucha menos participación de la que podría esperarse, a pesar de que casi todos regresan para tener sus pocos segunditos de gloria. 

'El rey de Zamunda' se confirma como una secuela innecesaria, poco inspirada y mucho menos divertida. Como era de esperar, el guion apela demasiado a la nostalgia de aquellas personas marcadas por la primera entrega, incluso es posible que para estas la película funcione mejor. No obstante, Brewer, Murphy y compañía, se dedican a repetir un sinfín de elementos y situaciones de la original, solo que esta vez lo hacen con menos gracia y encanto. Ni siquiera los nuevos añadidos aportan algo mínimamente sustancial al entretenimiento, aunque tampoco resultan del todo terribles. Esto, unido a la losa que supone su reducción de la calificación por edades, las críticas políticas de turno y una ingente cantidad de publicidad subliminal, convierten a la cinta en otro intento fallido por revivir glorias pasadas. En definitiva, después de más de 30 años, ni los chistes son tan graciosos, ni los Chocolate son tan sexis, ni las hamburguesas del McDowell's saben igual. Una pena, pero así es la vida.

Puntuación: 5/10

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