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Crítica de 'Lovers Rock' Small Axe (2021) - Película Movistar+

Imagen Lovers Rock Small Axe


Contagioso e intimista musical a ritmo de reggae lleno de sinceridad y nostalgia.


Una historia ficticia de amor entre dos jóvenes está teniendo lugar en una fiesta de blues en 1980, mientras los demás asistentes bailan y cantan a ritmo de reggae romántico. En concreto se trata del género 'lovers rock', que sólo sonaba en las casas donde la juventud negra organizaba sus fiestas cuando no eran bienvenidos en las discotecas y clubes nocturnos segregados. Pero la noche es joven, sensual y libre.

Dirigida por Steve McQueen y coescrita junto a la novelista Courttia Newland, llega a Movistar+ la segunda entrega de la exitosa antología 'Small Axe'. El largometraje, con una duración que apenas supera los 69 minutos, es el único de la colección que no se basa en una historia real en concreto. Aunque, por supuesto, sí que estamos ante una fiel recreación de una de esas noches que tenían lugar entre la comunidad londinense de las Indias Occidentales. Un trabajo guiado por momentos musicales en los cuales, la cámara escruta cada rincón de la fiesta y se acerca a los personajes para embriagarnos con la intimidad de cada movimiento e intención.

Imagen Lovers Rock Small Axe

La trama principal gira en torno a la atracción creciente ente la rebelde Martha (Amarah-Jae St. Aubyn) y un desconocido Franklyn (Micheal Ward), una de tantas y tantas parejas que surgen después de una intensa noche de conexión. Además, cuenta con un reparto de intérpretes debutantes y experimentados que se mezclan mediante bailes, cantos y flirteos. No obstante, en esta cinta ni los personajes ni el argumento tienen demasiada importancia. Lo fundamental, o al menos la presumible intención del director, es la generación de sensaciones en el espectador. Hacernos conectar con el momento y disfrutar de su música, su libertad y de la felicidad que emerge tras un muro de sufrimiento.

'Lovers Rock' funciona como un acertado musical involuntario lleno de verdad y nostalgia. Gracias a una precisa ambientación de la época, unida a la imprescindible banda sonora repleta de reggae y algún que otro toque de funk, la película genera una atmósfera verdaderamente intimista y contagiosa. Una vez logras conectar con la cinta, resulta casi imposible evitar que tu cuerpo se deje llevar por el ritmo durante los incontables minutos en los que se dedica a reproducir canción tras canción. No, no es un filme para todo el mundo, eso es cierto. Sin embargo, una propuesta que refleje con tanto poder la libertad y el amor a través de la música en este contexto social, no es tan fácil de encontrar hoy en día.

Puntuación: 7/10

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