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Crítica de 'Fisherman's Friends (Música a bordo)' (2021) - Película Movistar+

Imagen Fisherman's Friends (Música a bordo)


Aunque está llena de buena música y sinceras interpretaciones, la cinta termina convirtiéndose en un melodrama predecible.


Unos ejecutivos discográficos viajan a Port Isaac, un pequeño pueblo pesquero de Cornualles en el que conocen a un grupo de pescadores que canta melodías marineras. Como apuesta, uno de los ejecutivos ha de quedarse en la localidad para intentar convencer a los pescadores de que firmen un contrato discográfico... aunque todo es una broma del jefe.

¿Quién iba a pensar alguna vez que un álbum grabado por un puñado de pescadores de Cornualles se colocaría en el top 10 británico? En un mundo gobernado por música prefabricada de alma cuestionable, las clásicas salomas -cantos marineros para aumentar el nivel de unidad y productividad- sacudieron la industria musical del Reino Unido allá por el año 2010. Así, llega a Movistar+ esta película biográfica dirigida por Chris Foggin que nos narra una proeza real llena de canciones a cappella y, la cual, se toma varias licencias dramáticas un tanto tramposillas. A su vez, el guion de Piers Ashworth, Meg Leonard y Nick Moorcroft también insiste en hablarnos sobre el sentido de la comunidad, el respeto por las tradiciones o esa batalla elitista constante entre pueblos y ciudades.

Imagen Fisherman's Friends (Música a bordo)

Más que centrarse en la historia de la banda y sus integrantes, la cinta gira alrededor de Danny (Daniel Mays), un manager discográfico que que poco a poco va quedando embriagado por los encantos de las armonías, los parajes y la gente de Port Isaac. En especial de Alwyn (Tuppence Middleton), la hija de uno de los componentes. Entre los miembros del grupo encontramos caras tan conocidas como la de James Purefoy (Pennyworth), David Hayman (El nido) o Dave Johns (Yo, Daniel Blake). El reparto en general hace gala de unas interpretaciones llenas de naturalidad, convirtiéndose así en la mejor virtud del filme, con permiso de su música. Incluso los Fisherman's Friends reales cuentan con alguna breve aparición como varios personajes ficticios.

'Fisherman's Friends (Música a bordo)' destaca por sus melodías y el buen trabajo de un reparto que aporta toda la sinceridad que le falta al libreto. Su primera mitad es encantadora, pues está llena de agradables momentos 'feel-good' que tienen el potencial de hacernos sonreír y cantar al unísono. De hecho, Foggin demuestra que sabe sacar partido de estas secuencias introduciendo algunas pinceladas de comedia entre estrofas, aunque estas sean forzando el cliché del 'hombre de ciudad en el pueblo'. Pero, de repente, el grupo parece dejar de tener importancia. Es partir de ahí cuando la cinta tira todo su progreso por la borda, para limitarse a narrarnos una historia básica y predecible en la que abusa del melodrama sin ninguna necesidad. Al final, la inofensiva intención de abrazarnos cálidamente con sus canciones funcionará mejor con unos que con otros.

Puntuación: 6/10

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