Crítica de 'El ritmo de la venganza' (2020)

Crítica El ritmo de la venganza


Thriller de venganza al uso que funciona como entretenimiento pero, aunque ofrece algunas notables escenas de acción, adolece de grandes inconsistencias en su trama.



Stephanie Patrick
(Blake Lively), se embarca en una senda de autodestrucción tras la trágica muerte de su familia en la explosión del avión donde viajaban. Cuando descubre que la catástrofe no ha sido un accidente, se adentra en un mundo oscuro y complejo en busca de venganza, tratando de encontrar su propia redención.

El libreto del film, escrito por Mark Burnnell basándose en su propia novela homónima, es una extraña mezcla entre una Nikita de fase temprana y lo más superficial de la saga Millennium. Para la dirección de este confuso material, los productores confían en Reed Morano (Dentro del dolor, ¿Estamos solos?), cineasta con una larga carrera como directora de fotografía. Morano, galardonada con un Emmy a Mejor Directora por el episodio piloto de 'El cuento de la criada', pone todo de su parte para que la producción no caiga en los derroteros de la serie B o el telefilm y nos deja con un buen manejo del ritmo en las escenas de acción y una fotografía cuidada en general.

Crítica El ritmo de la venganza

La actriz californiana Blake Lively (Infierno Azul, Un pequeño favor) es la encargada de soportar el peso del dolor y el odio de nuestra vengativa protagonista, ofreciéndonos una correcta interpretación que refleja con acierto el sufrimiento y la inseguridad de Stephanie. Por otro lado, como su 'bondiano' mentor, encontramos a un discreto Jude Law (Capitana Marvel, Día de lluvia en Nueva York), actor cada vez más desaprovechado en el cine y relegado a insuficientes papeles secundarios. Sterling K. Brown (Un momento en el tiempo - Waves, Frozen II) completa el trío como un poderoso informador, un papel que no le exige demasiado.

Nada es suficiente en 'El ritmo de la venganza' para que destaque especialmente por encima de otros thrillers donde la vendetta es el motor de la trama. Ni siquiera tiene la fuerza para llegar a combatir con ellos. Es innegable que funciona a la perfección como entretenimiento ligero, además de ofrecer algunas escenas de acción interesantes como la persecución, realizada como un plano secuencia vertiginoso por las calles de una Almería disfrazada de Tánger. Pero, las grandes inconsistencias en el desarrollo de los personajes y el avance argumental -y, como apunte curioso, una selección de canciones colocadas de manera esperpéntica en el metraje-, lastran casi por completo la posibilidad de volver a casa con la certeza de haber visionado una buena película.

Puntuación: 4,5/10


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