Crítica de 'Fantasy Island' (2020)



Una película totalmente prescindible y una falta de respeto al material original en el que se basa.


El enigmático Sr. Roarke (Michael Peña) convierte en realidad los más profundos deseos de sus afortunados invitados en una lujosa y remota isla tropical. Pero, cuando las fantasías se convierten en pesadillas, los huéspedes deberán resolver el misterio de la isla para poder escapar con vida.

Remakes y reboots. La moda que asola Hollywood desde hace años y que nos ha traído alegrías y decepciones -más de lo segundo- vuelve a la carga para adaptar la longeva serie de televisión homónima de 1977. En esta ocasión, la productora Blumhouse ha decidido darle una vuelta de tuerca para llevarla a su terreno del horror por medio de Jeff Wadlow (Memorias de un asesino internacional, Verdad o reto), cineasta con una carrera que se ha ido diluyendo por culpa de varias malas elecciones y que aparte de ser el encargado de la dirección también escribe el libreto junto a Jillian Jacobs y Christopher Roach (Verdad o reto) -tres, increíble pero cierto-.


Uno de los mayores pecados del film es el tratamiento que hace de su reparto. En él, encontramos a intérpretes en ascenso como Lucy Hale (Verdad o reto), Portia Doubleday (Her, Una cenicienta de moda) o Austin Stowell (La batalla de los sexos, 12 valientes) junto a nombres destacados como Michael Peña (Mula, Dora y la ciudad perdida), el cual muestra muy poco de su talento, Maggie Q (Un robo inesperado, Héroes humildes), Kim Coates (Memorias de un asesino internacional, La diligencia) y Michael Rooker (Guardianes de la galaxia Vol.2, El hijo) desempeñando el que es seguramente el peor y más inútil papel de su carrera.

'Fantasy Island' es un claro ejemplo de todo lo que no hay que hacer en una película de terror. Aunque cuenta con un primer tramo engañoso que provoca la ilusión de que se avecina un desarrollo interesante, la propuesta se diluye y se convierte en una parodia de si misma. Procura crear unos personajes con trasfondos atractivos pero que no atraen a nadie, pretende ser terrorífica para inspirar más vergüenza que miedo, intenta rebajar la tensión con chistes que no hacen gracia y, para colmo, trata de sorprender con un giro absolutamente ridículo y un insulto a la inteligencia. Una cinta totalmente prescindible y una auténtica falta de respeto al material original en el que se basa.

Puntuación: 3,5/10


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