Crítica de 'El oficial y el espía' (2020)

Crítica El Oficial y el Espía


Polanski hace un correcto y efectivo retrato del caso Dreyfus, aunque no se arriesga demasiado en sus formas.


El 5 de enero de 1895, el Capitán Alfred Dreyfus (Louis Garrel) es degradado por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo. Entre los testigos de su humillación está Georges Picquart (Jean Dujardin), al que promocionan para dirigir la unidad militar de contra-inteligencia que lo investiga. Pero cuando Picquart descubre que los alemanes siguen recibiendo información secreta, se ve envuelto en un peligroso laberinto de engaño y corrupción que pone en peligro no solo su honor sino también su vida.

Una vida de tragedia, excesos y varias acusaciones de violación. La polémica vida del director Roman Polanski (La venus de las pieles, Basada en hechos reales) ha generado todo tipo de controversias vaya a donde vaya. Cada anuncio o estreno de un nuevo film suyo es seguido con lupa y es objeto de elogios, desprecio y censura. No es para menos. Después del éxito masivo de 'La semilla del diablo' (1968) y la posterior masacre de Cielo Drive, en la que murió -junto a otras tres personalidades- su esposa, la actriz Sharon Tate, el cineasta polaco pasó a ser el foco de todas las miradas y fue perseguido como víctima y como verdugo. La condena por sus acusaciones de violación le valió un exilio de Estados Unidos, a donde no ha vuelto -al menos de forma oficial- desde entonces.

Crítica El Oficial y el Espía

Todo esto tiene mucho que ver con el corazón de esta película, pues la historia, que es un hecho real sobradamente documentado y constatado, es nada más y nada menos que la de la acusación y exilio de un hombre inocente víctima de la corrupción y la falta de moralidad racial y religiosa de la Francia -y el mundo- del año 1895. Es inevitable que se nos pase por la cabeza la posibilidad de que Polanski se vea reflejado en Dreyfus, interpretado por Louis Garrel (Mujercitas, Un hombre fiel), pues es evidente que esta es su cinta más reivindicativa y egocéntrica para con su caso. Jean Dujardin (Un seductor a la francesa, Pequeñas mentiras para estar juntos) da vida a Georges Picquart, ese avatar por el que todos querríamos ser defendidos y que renuncia a sus propios ideales para poner en peligro su carrera y su supervivencia en favor de la justicia.

'El oficial y el espía', a pesar del empeño de muchos, no destaca tan solo por ser un trabajo de Polanski. Su cinematografía, a excepción de algunas secuencias brillantes, es de lo menos virtuoso que hemos visto por su parte. El director prefiere gastar todos sus esfuerzos en proponer una narrativa sólida que impacte de lleno en nuestras mentes. Y lo consigue, pues la película es un mensaje claro, rotundo y desvergonzado al mundo. Una crítica hacia el ventajismo de la posición piramidal y la obediencia ciega. Una bofetada a la prensa oportunista y descorazonada. Pero sobre todo, es un toque de atención al público adolecido de desinformación que critica con lo poco que puede leer y que juzga severamente con su vasta ignorancia. Polanski logra un efectivo y correcto retrato de un caso que permanecerá para siempre como un estigma sangrante en las manos de la milicia y la justicia.

Puntuación: 7/10


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