Crítica de 'Apocalipsis Voodoo' (2018)



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Vasni J. Ramos demuestra que no hace falta un presupuesto elevado ni un plantel de actores digno de una película de Hollywood para hacer un buen filme que será recordado.

 White Chocolate (Sergio G. Ramos) es un novato policía italoamericano cuya misión consiste en dar caza a Jimmy Vanilla (Victor Hubara), un famoso narcotraficante que se consideraba desaparecido tras asesinar a Johnny White (Armando Buika), compañero del detective Charlie Vargas (José J. Ramallo). Éste último regresa a Los Ángeles con el único objetivo de vengar a su amigo; sin embargo, ambos agentes deberán hacer frente a canciones que convierten en zombies a quienes las escuchan, a la lucha libre mejicana, al Kung-fu, a espadas encantadas, al vudú... todo ello con música funk de fondo.

A primera vista, 'Apocalipsis Voodoo' puede parecer una simple película de serie B que sólo sirve para pasar el rato. En cambio, su locura y su originalidad enganchan al espectador desde el mero comienzo de la historia. El hecho de que haga tributo al cine de los años 70 no impide a toda esa audiencia que desconoce esos filmes policíacos disfrutar de la cinta; todo lo contrario, permite que se desee saber más de ese género y época, e incluso anima a muchos a visualizar largometrajes similares. Otra cosa destacable es la mezcla de conceptos previamente nombrados en la sinopsis que uno nunca pensaría ver desarrollados en una aventura.



Las escenas de acción están muy bien coreografiadas y realizadas; esto no es de extrañar, ya que cuenta con Stunts Leal Group, un grupo canario de especialistas de cine, cuyos miembros aparecen durante el largometraje y resultan fácilmente reconocibles. De hecho, una de sus componentes, Raquel Rial (Platón) interpreta a la agente Kowalsky, un personaje inicialmente secundario pero que merece la pena destacar su talento actoral junto a sus compañeros de reparto Sergio G. Ramos y José J. Ramallo como los policías protagonistas y Jorge Galván en el papel de Blackman, el jefe de la comisaría. El acento que tiene cada uno resulta gracioso incluso si no es del todo correcto, algo que no busca precisamente.

La música es un acierto en todo momento, ya que cada canción encaja de cierta manera con la escena en la que suena, siendo todo un detalle el hecho de incluir 'Voodo Child' de Jimi Hendrix haciendo referencia al título de la propia película y al villano de la misma, el cual interpreta Victor Hubara. Este personaje, al tener dos personalidades distintas, requiere para cada una un cierto tono de voz, determinados gestos corporales y expresiones faciales así como una forma de hablar, algo en lo cual el actor ha hecho un buen trabajo ya que fácilmente se aprecian las distintas personalidades. Todas estas cosas previamente detalladas a lo largo de esta crítica muestran el cariño con el cual se ha hecho un filme al que, para pasar un rato divertido, merece la pena ver al menos una vez.

Puntuación: 10/10




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