Crítica de 'Star Wars: El ascenso de Skywalker' (2019)

Crítica Star Wars: El ascenso de Skywalker


Cierre de una saga legendaria que pretende abarcar demasiado para contentar a todos, pero que falla en su capacidad de emocionar y sorprender.


Unos años después de la batalla de Crait, los restos de La Resistencia, liderados por la General Organa, se preparan para luchar por última vez contra La Primera Orden. Mientras tanto, pasado y presente hacen acto de presencia, reavivando el fuego del antiguo conflicto entre la luz y la oscuridad, los Jedi y los Sith.

En esta novena entrega, J.J. Abrams (Star Wars: El despertar de la fuerza, Star Trek: En la oscuridad) vuelve a tomar los mandos de la dirección, como ya hizo con la primera cinta de esta nueva trilogía. Coescribe el guion junto a Chris Terrio (Batman v. Superman, Liga de la Justicia), escritor que ha demostrado un extraño gusto por cargar sus libretos con demasiados elementos. Abrams, desde el primer minuto, deja claro cual es su objetivo: eliminar el trabajo de su predecesor, como si de una venganza personal se tratara. Así, el cineasta neoyorquino responde con cautela, incluso se podría decir con cobardía, a las críticas que obtuvieron las anteriores producciones.

Crítica Star Wars: El ascenso de Skywalker

Uno de los puntos a destacar en esta entrega -y trilogía- es el acierto en el casting de los nuevos personajes principales. Un reparto talentoso y joven que ha realizado un gran esfuerzo para que sus avatares, aunque no estén a la altura de los clásicos, resulten lo suficientemente interesantes como para cautivar al espectador. Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express, Ophelia) interpreta de una forma bellísima a esa Rei tentada por el desequilibrio y, Adam Driver (Infiltrado en el KKKlan, Historias de un matrimonio), actor que se ha consagrado este año con unos cuantos papeles soberbios, hace lo que quiere con su ya desequilibrado Kylo Ren. También asistimos a un último vistazo a la fallecida Carrie Fisher que, con su presencia a modo de imágenes de archivo, recibe un hermoso homenaje.

Es doloroso admitir que 'Star Wars: El ascenso de Skywalker' no es el final que la legendaria saga merece. No se arriesga, porque pretende contentar a todos. No sorprende, porque todo se antoja previsible, como si hubieran investigado hasta el último rincón de las redes sociales con el objetivo de tomar retazos de teorías fans de uno y otro bando, para introducirlas en el desenlace. La película, en sus respuestas, parece un 'fanfiction' escrito por y para los fans de la saga, maquillándolo con los mejores efectos audiovisuales del año. Si la anterior entrega 'Star Wars: Los últimos jedi' (Rian Johnson, 2017) ya dividió público y crítica hasta un punto casi crítico, la conclusión terminará por fragmentar a los seguidores definitivamente. Por suerte, a partir de aquí podremos explorar otras historias y personajes de este maravilloso universo, para que la fuerza nos acompañe. Siempre.

Puntuación: 5,5/10


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