Crítica de 'La gran mentira' (2019)

Crítica La gran mentira


Thriller fallido y previsible en el que sus dos grandes intérpretes no son suficientes para conseguir que la trama funcione.


El estafador profesional Roy Courtnay (Ian McKellen) tiene una cita con Betty McLeish (Helen Mirren), una adinerada mujer que acaba de quedarse viuda. Roy comienza a manipularla con todo tipo de artimañas y ella, que ha quedado prendada de él, parece no sospechar nada. El único peligro que se interpone entre él y su estafa, es el nieto de Betty.

Bill Condon (La bella y la bestia, Mr. Holmes) destaca por ser un cineasta muy irregular a lo largo de su carrera como director, pero que sin embargo ha demostrado ser un mejor guionista en proyectos anteriores, por ejemplo en 'Chicago' (Rob Marshall, 2002), película por la que ganó la preciada estatuilla. En esta ocasión, vuelve a dar eco de su discontinua línea de trabajo en un film que no ha podido alcanzar las altas cotas de pretensión con las que presumía. Cierto es que tampoco ha ayudado en nada el libreto escrito por Jeffrey Hatcher (La duquesa, Mr. Holmes), que no consigue adaptar con éxito la novela homónima de Nicholas Searle en la que se basa y que adolece de falta de ritmo e interés.

Crítica La gran mentira

Como punto positivo, la cinta nos regala la presencia de Ian McKellen (El último acto, Cats) y Helen Mirren (Anna, Fast & Furious: Hobbs & Shaw) y que, aunque parezca mentira, aparecen juntos por primera vez en un largometraje después de cincuenta años de carrera. Sus interpretaciones están, como cabía esperar, a un gran nivel. Con un McKellen muy pícaro y cómodo y una Mirren tierna e implacable, jugando bien sus cartas en todo momento. Es una pena que este encuentro haya tenido que ser en este film, ya que ni con su talento logran salvar el resto de la propuesta y esperamos que en un futuro próximo vuelvan a verse las caras en una producción más interesante.

'Hitchcock fue la gran inspiración', dijo Condon acerca de la producción. Estoy seguro de que ni el peor Alfred Hitchcock habría querido realizar 'La gran mentira' y, si por casualidad hubiera aceptado, la habría cambiado por completo, dando una clamorosa lección de cine a todos los implicados. Intenta parecer tan sofisticada y pretenciosa en su trama que falla estrepitosamente. No solo resulta un thriller fallido y previsible, con giros torpes y una segunda hora desastrosa. Ni siquiera sus dos grandes protagonistas consiguen que la película funcione y genere interés más allá de sus interpretaciones. Un film prescindible que no hace justicia a sus dos estrellas ni al género que pretende representar.

Puntuación: 4,5/10


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