Crítica de 'Judy' (2019)

Crítica Judy


Interesante biopic sobre la mejor artista del siglo XX, con una Renée Zellweger espectacular en todos los sentidos.


La artista Judy Garland (Renée Zellweger), parece estar en el ocaso de su carrera con tan solo 47 años. Divorciada de su último esposo Sid Luft (Rufus Sewell), con dos hijos a los que cuidar, sin dinero y sin un sitio donde quedarse, Judy decide irse a Londres. Allí le ofrecen un buen contrato y ve una gran oportunidad para ganar lo suficiente y así poder vivir dignamente con su familia.

Rupert Goold (Una historia real), un cineasta relativamente novel, ha sido el encargado de dirigir uno de los films biográficos más esperados del año. Lo hace mostrando un absoluto respeto por Garland y el material original, con una puesta en escena y una dirección más que correcta, logrando exprimir al máximo el entretenimiento y la interpretación de su protagonista. El guion, basado en el texto teatral escrito por Peter Quilter, es obra de Tom Edge, que debuta en un largometraje para la gran pantalla después de un destacable paso por series y películas de televisión. Una trama que, si bien algunas cosas nuevas, cae en la misma estructura de cualquier biopic acerca de una estrella en decadencia.

Crítica Judy

Lo más atractivo de la cinta es, con permiso de una notable fotografía de Ole Bratt Birkeland (Historias de ultratumba), la maravillosa interpretación de Renée Zellweger (Bridget Jones' Baby, Uno tan diferente como yo). La actriz de Texas se convierte en Judy Garland hasta el punto de que, aparte de realizar cada gesto y movimiento de la artista al milímetro, canta con su propia voz en directo en todas las escenas en las que tiene lugar su espectáculo, y resulta del todo espectacular. Ves a Garland vivir de nuevo, desde el primer fotograma, la primera palabra y la primera nota. No creo que la Academia pueda ignorarla esta vez, pues tiene todas las papeletas para llevarse a casa su segundo Oscar, esta vez como mejor actriz principal.

'Judy' es un biopic interesante, aunque adolezca de los más claros clichés del género. Al menos, se permite el lujo de darle una vuelta de tuerca a la dura infancia de Garland, con unos flashbacks que cuentan con desenlaces más originales de lo habitual y que dan a entender que la artista estadounidense, durante toda su vida, fue tratada de forma tan superficial que parecía una película en sí misma. Una persona que fue programada desde muy temprana edad para hacer lo que le decían, creciendo y falleciendo sola, a pesar de todo el esfuerzo que hizo con el fin de superar su profunda depresión y ser mejor para sus seres queridos. Un crudo ejemplo de la libertad que tiene la industria para jugar con la vida de los demás en favor del negocio, explotando el talento y enmascarando esclavos bajo la etiqueta de estrellas.

Puntuación: 7/10


Publicar un comentario

0 Comentarios