Crítica de 'Cadena Perpetua' (1994)



El drama carcelario por excelencia. Una película que llega al alma a través de un profundo análisis de la dignidad y el valor de una vida.

El banquero Andy Dufresne (Tim Robbins) es declarado culpable del asesinato de su mujer y su amante, condenado a dos cadenas perpetuas y encarcelado en la penitenciaría de Shawshank. Mientras pasan los años, Andy hace todo lo posible por ganarse la confianza del director del centro y de sus compañeros de prisión, en especial del hombre que consigue cosas, llamado Red (Morgan Freeman), con el que entabla una gran amistad.

Con 7 nominaciones a los Oscars y solo superada por la magnífica 'Forrest Gump' (Robert Zemeckis, 1994), la película, considerada como un fracaso comercial, fue escrita y dirigida por el cineasta francés Frank Darabont (La milla verde, The Majestic), un completo desconocido por aquel entonces. Con el paso del tiempo, el film se ha ido revalorizando a medida que se apreciaba la calidad de su mensaje y su exquisita cinematografía. Porque eso es lo que la cinta de Darabont es, puro cine. No es que lo tuviera fácil, 1994 es considerado por muchos como el mejor año de la historia del séptimo arte, con tantas obras maestras y cintas comerciales exitosas que serían necesarios varios artículos para poder cubrirlas como se merecen.


Una de las razones del poco rendimiento en las salas de la película es debido a la falta de una superestrella protagonista, algo que muchas veces es más valorado por el público a la hora de decidir que entrada comprar. Aunque es cierto que Tim Robbins (Un día perfecto, Aguas oscuras) y Morgan Freeman (El cascanueces y los cuatro reinos, Objetivo: Washington D.C.) ya habían dado guerra durante varios años, no eran considerados como grandes reclamos en la cartelera. Sin embargo, sus maravillosas interpretaciones fueron premiadas con varias nominaciones, entre ellas a mejor actor secundario en los Oscars para Mr. Freeman.

El guion de 'Cadena Perpetua' está probablemente entre el top 5 de las mejores adaptaciones de la historia. Darabont no solo se mantiene fiel al relato original, sino que lo amplia y lo mejora de forma magistral. Si el manuscrito de Stephen King ya contenía un profundo análisis de la dignidad de un ser vivo, el nuevo libreto añade más énfasis en lo que al valor de una vida se refiere. Con momentos muy poderosos y líneas de diálogo para el recuerdo. Aquí no importa si eres culpable o inocente. Todos en algún momento tenemos miedo a envejecer, a enfrentarnos a lo que hay fuera de nuestros muros, a decidir que queremos ser, incluso muchas veces creamos nuestra propia cárcel de la que nunca podemos salir. Lo que al final prevalece es la esperanza, a la que cualquier ser humano tiene derecho de aferrarse, sea quien sea.

Puntuación: 10/10

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