Crítica de 'Roma' (2018)



Clase de cine con una cinematografía espectacular y un derroche de amor al séptimo arte que cuenta con una pausada pero potente progresión dramática.


Cleo (Yelitza Aparicio) es la sirvienta de una familia que vive en un barrio de clase media-alta llamado Colonia Roma, en plena Ciudad de México. Su vida cambia cuando se da cuenta de algo que no esperaba y, para seguir adelante, tendrá que luchar en una etapa en la que la estabilidad de la casa en la que trabaja se agita mientras el país sufre una grave agitación política y social. Basada en las experiencias personales de su director.

Dirigida y escrita por el directo mexicano Alfonso Cuarón (Hijos de los hombres, Gravity), nominada a diez Oscars y ganadora de tres de ellos, entre los que se incluye Mejor película de habla no inglesa en la 91ª Edición, el film se erigió para la crítica mundial como el mejor del año 2018. La cinta es sin duda la más personal del cineasta, pues también se encarga de su cinematografía, algo que le permite tener casi un control total de la parte creativa de la producción. Cada plano, palabra y sonido están medidos y ejecutados a la perfección. El aprovechamiento del espacio en cada toma recuerda a grandes como Fellini, sus desplazamientos de cámara a Dreyer y en el uso del movimiento en todos los elementos de una escena se aprecian retazos de Kurosawa.


Por si todo lo anterior no era suficiente, la película cuenta con otra particularidad y es que, su reparto, a excepción de Marina de Tavira (Niebla de culpa, Esto no es Berlín) es debutante en un largometraje pese a que algunos han trabajado en series de televisión mexicanas. Tanto Ms. Taviria como Yelitza Aparicio están sublimes y gracias a ello fueron nominadas al Oscar a la mejor actriz en sus respectivas categorías. Destacable es lo de Véronica García, que debuta delante de las cámaras a su avanzada edad y demuestra una hermosa naturalidad en su interpretación.

'Roma' es una maravillosa clase de cine incluso para los expertos del celuloide. Cada escena da la sensación de que todo lo que vemos en el plano es fundamental y además posee momentos visualmente tan potentes que, pese a que el ritmo pueda parecer más pausado de lo que el espectador medio está acostumbrado, consiguen que sea inevitable quedar hipnotizado. Hay tomas que cuentan con tal profundidad que aportan un nivel de detalle asombroso y logran que nuestros ojos se desplacen aquí y allá para poder apreciar toda la vida que desprende el film. Cuarón ha realizado un clásico instantáneo que ha reavivado al cine mexicano para colocarlo de nuevo donde se merece y que permanecerá en las listas de películas que hay que ver antes de morir durante mucho tiempo.

Puntuación: 9,5/10


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