Crítica de 'Le Mans '66' (2019)



Un biopic sobre ruedas realizado a la vieja usanza que cuenta con buenas interpretaciones y unas carreras visualmente espectaculares.


Carroll Shelby (Matt Damon) es un piloto retirado que se dedica a vender automóviles. Un día, le ofrecen la posibilidad de trabajar para Ford con el objetivo de construir el mejor coche de carreras posible y así arrebatar la corona de la velocidad a la todopoderosa Ferrari. Para ello, Shelby convence a su amigo y también piloto Ken Miles (Christian Bale) para que le ayude a afrontar el gran reto de crear y pilotar un automóvil que sea capaz de ganar las 24 horas de Le Mans.

El director neoyorquino James Mangold (Logan, En la cuerda floja) dirige esta película basada en la historia real de la rivalidad entre Ford y Ferrari en la década de los 60. Mangold nos propone una cinta que pasa tan rápido como los coches que aparecen en ella a pesar de sus dos horas y media de duración. La producción recuerda mucho a la magnífica y a veces infravalorada 'Rush' (Ron Howard, 2013) en la soberbia recreación de la época y las carreras, consiguiendo que el espectador crea que está al volante, vibrando y jugándose la vida en cada curva. Es altamente recomendable verla en una sala de cine para apreciar su calidad audiovisual y que la experiencia resulte más realista.


Como ya nos tiene acostumbrados, Christian Bale (Hostiles, El vicio del poder) vuelve a ofrecernos una interpretación de gran nivel, con una adaptación milimétrica al físico y la forma de ser de su personaje. Bale encuentra el mejor aliado posible para la ocasión en el incombustible Matt Damon (Una vida a lo grande, Suburbicón) y juntos poseen una poderosa química en pantalla, sin duda sosteniendo gran parte del interés en la cinta. También podemos destacar a Jon Bernthal (Maestro del crimen, Viudas), que clama a gritos un papel protagonista en una superproducción.

'Le Mans '66', originalmente llamada 'Ford v Ferrari', es una película cocinada con la vieja fórmula hollywoodiense de mantener al espectador con los ojos bien abiertos mientras se atiborra de palomitas y pasa un rato realmente entretenido. Es frenética y divertida, pero no toma ninguna clase de riesgos en su cinematografía, estructura y edición. Un biopic al uso que no cuenta nada más allá de lo superficial, que se limita a ofrecer unas carreras espectaculares entre discusiones de los implicados y que resulta previsible incluso basándose en una historia real. Aun así, tanto los aficionados a los bólidos como los que no lo son disfrutarán de una agradable sesión de cine.

Puntuación: 7/10


Publicar un comentario

0 Comentarios