Crítica de 'El hoyo' (2019)



Claustrofóbica y salvaje. Una espectacular propuesta de ciencia ficción que tiene todos los ingredientes para convertirse en una película española de culto.


Goreng (Ivan Massagué) se despierta en uno de los niveles de 'El hoyo' junto a un anciano que se hace llamar Trimagasi (Zorion Eguileor). Poco a poco va descubriendo las verdades y atrocidades que suceden en el lugar y se encuentra con una encarnizada lucha por la supervivencia que lo llevará a cuestionarse su propia integridad y moralidad, poniendo en entredicho todos y cada uno de los ideales que ha defendido durante toda su vida.

Pocas veces en el cine español hemos visto entradas tan triunfales como la de Galder Gaztelu-Urrutia, que dirige su primer largometraje después de ser director de diversos cortos y productor de varias películas. El cineasta exhibe un talento destacable. El manejo del ritmo y el espacio provoca una atmósfera claustrofóbica e inquietante. Sin embargo, a pesar de que la cinta empieza de forma arrolladora, en su segundo acto tiende a desinflarse para posteriormente pasar a un desenlace que se antoja demasiado alejado de su inicio. Pese a esto, el libreto firmado por David Desola y Pedro Rivero tiene momentos realmente brillantes en los que mezclan terror con comedia negra y toques dramáticos.


Aunque Ivan Massagué (Cerca de tu casa, El año de la plaga) sea el protagonista y haga un trabajo correcto, la mejor interpretación del film la lleva a cabo Zorion Eguileor (La matanza, Pikadero), que nos regala a un Trimagasi que muestra todas y cada una de las caras de un ser humano, desde lo entrañable hasta lo sociópata. Antonia San Juan (Del lado del verano, El tiempo de los monstruos) da la sensación de desentonar por completo en la cinta y algo de culpa la tiene su papel, que pertenece al acto más flojo del metraje. Sin embargo, en su conjunto logran sobradamente que la trama y el interés se sostengan.

Lo que hace realmente especial a 'El hoyo' es su mensaje y aunque en el film estamos ante una sociedad distópica, ésta no se encuentra lejos de la realidad. La crítica hacia nuestros hábitos de vida, la forma en la que derrochamos lo que tenemos y nuestra más que cuestionable solidaridad es palpable y recordada en todo momento. Sin duda la intención de la cinta es lograr que el espectador se halle rápidamente a si mismo en la piel del protagonista, para así cuestionarse todos y cada uno de los rincones de nuestros ideales. Una película que hará las delicias de los amantes de la ciencia ficción, el gore y el terror y que con toda probabilidad tendrá un hueco en la lista de películas españolas de culto. Obvio.

Puntuación: 7,5/10


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