Crítica de 'Doctor Sueño' (2019)



Pese al esfuerzo de Flanagan, la película en su conjunto está diseñada para atacar nuestra nostalgia a costa de su predecesora, convirtiéndose así en un blockbuster más.


Basada en la novela homónima de Stephen King, han pasado 40 años desde que Danny Torrance (Ewan McGregor) huyó del hotel Overlook junto a su madre. Dan, al que todavía persiguen los fantasmas de aquella época, lucha por conseguir una vida mejor y más tranquila. Pero esa paz desaparece cuando se comunica con Abra (Kyliegh Curran), una niña que comparte su don conocido como el "resplandor" y le pide ayuda para detener a un grupo liderado por Rose La Chistera (Rebecca Ferguson) llamado "El nudo verdadero", que se alimenta de los niños que poseen dicho poder.

Aunque la sombra de 'El resplandor' (Stanley Kubrick, 1980) y su director es muy grande, Mike Flanagan (Ouija: El origen del mal, El juego de Gerald) hace un trabajo soberbio tras la cámara. La cinta funciona cuando él es el que lleva la batuta, pero cuando los de arriba entran en juego el poder del cineasta se desinfla. En esos momentos, pese a que Flanagan imita de forma milimétrica los planos de Kubrick, la originalidad brilla por su ausencia dando paso a una serie de descalabros innecesarios e irrespetuosos con su antecesor. El mejor ejemplo de ello está en la banda sonora, que recicla y utiliza hasta la extenuación algunas partes de la composición original como los latidos o las primeras notas del tema principal, sin aportar trasfondo ninguno.


El reparto tampoco está a la altura. Ewan McGregor (Christopher Robin, Aves de Presa), aunque siempre intenta mantenerse en ciertos estándares de calidad, se encuentra ante una de sus interpretaciones más débiles. La antagonista de la cinta, interpretada por Rebecca Ferguson (El niño que pudo ser rey, Men in Black: International) y encasillada últimamente en papeles de villanas mezquinas, es una rival plana y que no aporta nada nuevo. Si que hay que destacar el debut en Hollywood de la jovencísima Kyliegh Curran, que dota a su personaje de una interesante simpatía y desparpajo.

Sería injusto comparar 'Doctor Sueño' con su predecesora, como también es igual de inmerecido decir que el film no cumple con su propósito de entretener. La cuestión es que, al finalizar la película, la sensación que proyecta es la de ser una mera excusa para reutilizar todos aquellos elementos que hicieron de su precuela una obra maestra del cine, desvinculándose casi por completo del material escrito original en la que se basa. Todo con el objetivo de atacar sin piedad nuestra nostalgia con un gusto bastante cuestionable en el último tramo del metraje. Una secuela que se podría haber tratado de una forma más valiente y que, sin embargo, se ha quedado estancada en un blockbuster de manual.

Puntuación: 6/10


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