Crítica de 'Parásitos' (2019)



El año 2019 vuelve a dejarnos otra joya del cine. Bong Joon-Ho nos introduce en su juego, aportando una apasionante ruleta rusa de géneros, crítica social y una encarnizada lucha de clases que ha encantado a público y prensa especializada por igual.


La familia de Kim Ki-taek (Kang-ho Song) está en el paro y vive en un sótano de la ciudad. Un día, su hijo consigue un trabajo gracias a la recomendación de un amigo. Se trata de dar clases particulares de inglés a la hija de los Park, una de las familias más ricas del lugar. El resto ve en ello una oportunidad para llevar una vida mejor y pronto comienza una rueda irrefrenable de sucesos que salpica a todos y cada uno de los implicados.

Hablar de esta película es como estar colgando encima de unas brasas mientras te sujeta un hilo finísimo. Hay que andar con cuidado. Es tal el torbellino de sorpresas que mencionar un solo segundo de una escena podría significar un indeseado destripe de la historia. Es una cinta inclasificable, llena de frescura y originalidad. Son tantos los momentos brillantes que es imposible no dibujar en el rostro una enorme sonrisa de oreja a oreja durante todo el metraje. La trama es imprevisible y rebosante de crítica a la gran brecha de clases que existe en el mundo actual.


Todo en la cinta funciona con una precisión milimétrica. El guion, el reparto, la dirección, la fotografía y la banda sonora forman una mezcla maravillosa. Además, se siente muy moderna en su planteamiento. Los personajes son hipnotizantes y los diálogos están llenos de comedia negra y una sátira exquisita. Nadie es bueno o malo, y desde luego ninguno de los protagonistas se libra de un profundo análisis de su psique, mostrando todas y cada una de las caras que alguien puede albergar en su interior. Pero cuando crees que lo habías visto todo, la trama te vuelve a sorprender sin que tengas tiempo para recuperarte.

El director y guionista Bong Joon-Ho (Okja, Snowpiercer) nos regala con 'Parásitos' otra obra maestra que ha sido ganadora de la Palma de Oro del 72º Festival Internacional de Cannes, luchando contra otros titanes del celuloide como Tarantino y su 'Érase una vez en Hollywood', cineasta del que se aprecian ciertos matices en el film. Una producción que está ya no solo entre lo mejor del año, sino de la década y que, muy probablemente, pasará a la historia como una de las mejores películas provenientes del continente asiático de todos los tiempos. Un lujo argumental y audiovisual que nadie debería perderse.

Puntuación: 9/10


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