Crítica de 'Día de lluvia en Nueva York' (2019)

Woody Allen sigue en plena forma y, aunque estamos bajo su ya estandarizada fórmula, el producto final es muy disfrutable, con unos protagonistas pintorescos en busca de su identidad mientras arrecia la lluvia en Nueva York.


Ashleigh (Elle Fanning), una joven estudiante de periodismo, recibe el encargo de entrevistar a un famoso director de cine llamado Roland Pollard (Liev Schreiber). La entrevista tendrá lugar en Nueva York, hogar natal de su novio Gatsby (Timothée Chalamet), un apuesto adolescente intelectual que todavía no sabe como quiere ganarse la vida y cuyo talento para ganar dinero reside en el juego. Cuando llegan a la Gran Manzana, el encuentro con el cineasta se complica y todos sus planes se truncan, provocando una serie de eventos que ocurrirán bajo la romántica llovizna de Manhattan.

El Sr. Allen nos propone así una cinta llena de momentos deliciosos pero sin riesgos, que homenajea con claridad al cine romántico proveniente de la edad de oro de Hollywood. El guion no escatima en referencias a tal época y también, como es normal en sus proyectos, está lleno de diálogos largos, efectivos y llenos de alusiones culturales. Por supuesto, las casualidades están a la orden del día, casi irreales, aportando situaciones que ponen a prueba la propia identidad de los protagonistas, la cual van descubriendo a lo largo de apenas hora y media de metraje. Además, se permite el lujo de reservar alguna que otra sorpresa y, una de ellas, llegando al clímax de la historia, resulta un punto de inflexión definitiva para el personaje de Chalamet.


En 'Día de lluvia en Nueva York' conocemos a diferentes personajes masculinos los cuales, incluido Gatsby, son extensiones del propio Woody Allen en distintas etapas de su vida. Destacamos a Ted Davidoff (Jude Law), el cual parece disfrazado del mismísimo director neoyorquino. Cabe recalcar que todos ellos pasan por un momento difícil, mientras que ellas, en apariencia, están viviendo una etapa mucho más agradable, una curiosa característica de la historia. La excepción es Shannon (Selena Gomez), que resulta un personaje más enigmático y, aunque la calidad de su interpretación está por debajo del resto, tiene algunas de las mejores líneas de diálogo.

La nostalgia, la crisis de identidad, la ambición y el amor son las señas de una producción que, aunque es muy disfrutable, no termina de ser redonda. El personaje de Elle Fanning (Maléfica: Maestra del mal, Alcanzando tu sueño), como punto negativo, resulta en ocasiones muy irritante y llena de clichés, queriendo ser muchas personas en una para al final quedarse en blanco y completamente plana, como si de un severo castigo se tratara. Eso sí, ojo con Timothée Chalamet (The King, Llámame por tu nombre), porque es muy probable que estemos ante una de las nuevas estrellas de Hollywood, un actor que se come la pantalla y lleva el peso de la película casi por sí solo.

Puntuación: 6,5/10


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